Locutores, narradores, comentaristas, cronistas y periodistas deportivos

FOTO GUSTAVO MORALES DE LEONPor: Gustavo Morales de León

Aprendí que un periodista no debe hacer periodismo para periodistas, pero lo que viene sucediendo en Cartagena con relación al oficio de periodista que no es igual al oficio de comentar, me lleva a escribir este artículo que guarda relación con la grave crisis provocada por quienes tienen acceso a medios de comunicación de la ciudad.

Entre cada uno de los actores de la comunicación existe una enorme diferencia que consiste en lo siguiente: comentar es simplemente aquel que escribe o que comenta las noticias de actualidad en una transmisión de radio o de televisión, y periodista es aquella persona que es un profesional de la información al servicio de un medio informativo llámese prensa, radio, televisión etcétera que tiene como responsabilidad y compromiso social de investigar e informar sobre lo más cerca posible de una verdad.

Otros oficios de la comunicación que tienden a confundir al desprevenido es el del cronista con el del comentarista, y el del periodista con el del locutor y el del narrador, que de acuerdo al DRAE locutor es aquel que habla ante el micrófono en las estaciones de radio o televisión para dar noticias, programas etcétera, y narrador es el que cuenta o refiere lo sucedido. O como decía un despectivo gerente de radio: locutor o narrador es la misma vaina, por lo tanto es aquel que está en una emisora para dar la hora y anunciar el nombre del intérprete de la canción y punto.

Como en muchas partes se cuecen habas, podemos decir que estos cinco oficios o especialidades están relacionados el uno con el otro generado tanta confusión hasta el punto que hoy en día encontramos locutores y narradores que se las tiran de comentaristas, periodistas que creen que son cronistas o comentaristas o narradores, y como para ponerle el moño al enredo, escuchamos a comentaristas haciendo el papel de narradores o de locutores; es decir, songo le dio a borondongo, borondongo le dio a Bernabé, Bernabé le pegó a Mochilanga, Mochilanga le dio burundanga y burundanga le “jincha” los pies.

Por estar el deporte estrechamente ligado con la sociedad y siendo un motor que produce constantemente una dinámica informativa bastante voluminosa, han surgido últimamente en esta actividad más comentaristas que periodistas; como también han aparecido de la noche a la mañana narradores sobre todo de futbol y de béisbol sin ninguna clase de formación personal ni académica cometiendo cuanto error y horror ortográfico en las pronunciaciones que han ido ofendiendo la historia y degenerando la imagen de los buenos narradores y comentaristas deportivos que tuvimos en Cartagena; hasta el punto que sobre lo que dicen en sus comentarios no les cree nadie por falta de coherencia y credibilidad cada vez que opinan sobre algo.

Los que dignificaron esta profesión y si tenían credibilidad, respeto y concepto fueron: Marcos Perez Caicedo y su hijo Marco Perez Quintero, Napoleón Perea Castro quien de manera natural le hizo homenaje a la dicción y al buen hablar, “Napo” cumplía con los dos oficios: narrador y comentarista. Luis Alberto Payares Villa, el verbo de las narraciones y de los comentarios. Teófilo de Ávila Camacho, eximio narrador y comentarista de béisbol y de boxeo. Campo Elías Teherán Dix, versátil y de excelente pronunciación ortográfica en sus narraciones y comentarios deportivos. Roque Narváez Corcho, voz fresca y clara con registro internacional, maestro de la pronunciación y en la aplicación de sinónimos y antónimos. Armando López Buendía, innovador con gracia, talento y excelente dicción. Emiro Bertel Torrente, el profesor de la pronunciación clara y acentuada en sus narraciones de múltiples deportes. Edgar Perea Arias, polémico y entusiasta narrador y comentarista versátil dueño de la sintonía donde estuviera originando, y otros maestros de la narración de épocas anteriores tales como Pedro Herrera González, Jaime O´Byrne, Jimmy Méndez entre otros.

En materia de comentaristas y cronistas deportivos Cartagena y Barranquilla fueron en su momento las dos ciudades ejemplarizante en este oficio. Leamos los de la época anterior: Melanio Porto Ariza, Antonio Pizza Hernández, Fernando Guerrero Tatis, Alfonso Piñeres Torres, Fabio Poveda Márquez, Otto Garzón Patiño, “Chelo” de Castro, Efraín Peñate Rodríguez entre otros. Los de esta era son: Raúl Porto Cabrales, Freddy Jinete Daza, Eugenio Baena Calvo (Buen entrevistador), Walberto Ahumedo Sierra, Alirio Pérez, Pedro Valdés, Hegel Ortega Madero entre otros.

Infortunadamente el relevo generacional en materia de narraciones como en muchos otros oficios no ha sido bueno en Cartagena. Se escucha a mediocres narradores de futbol y de béisbol que han venido de otras ciudades y corregimientos de la costa Caribe haciendo el ridículo papel de locutores y de seudos periodistas en secciones de deportes de noticieros por televisión con pésima dicción y errores ortográficos pronunciando la B labial como si fuera la V labidental, la letra G como si fuera J, cancaneo en la información por poco conocimiento de la sintaxis al momento de hilar las oraciones, muletillas tras muletillas, y lo peor de todo es que les han hecho creer que son periodistas de alto turmequé a cambio de recibir dinero por debajo de cuerda para apoyar la corrupción que hay en el deporte.

Tendremos que esperar otro relevo generacional, que ojalá no sea largo sino un relevo corto, que salga de las universidades académicas y de la vida con mejor formación que las que tienen estos mequetrefes, para ver si Cartagena vuelve a ser la ciudad distinguida en materia de locutores, narradores, comentaristas, cronistas y narradores deportivos, porque los que tenemos ahora, discúlpenme: ¡Pero da pena!

Restaurante El Muelle

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