Desde el 10 de diciembre de 1948, fecha en la que la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas

(ONU) promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se celebra en Colombia, y en los países miembros de esta organización, el Día Internacional de los Derechos humanos. Este año, la pandemia del Covid-19, nos ha demostrado que ciertamente todos los seres humanos somos iguales, que todos estamos expuestos a los mismos peligros, luego todos debemos tener los mismos derechos.

La Segunda Guerra Mundial había avanzado violentamente de 1939 a 1945, y al aproximarse el fin, las ciudades de toda Europa y Asia yacían en ruinas humeantes. Millones de personas murieron, millones más quedaron sin hogar o morían de hambre. Las fuerzas rusas se acercaban, rodeando los restos de la resistencia alemana en la bombardeada capital de Alemania, Berlín. En el Pacífico, la infantería de Marina de los Estados Unidos todavía estaba luchando contra las fuerzas japonesas atrincheradas en islas como Okinawa.

En Junio de 1945, delegados de 51 naciones se reunieron en San Francisco, llenos de optimismo y esperanza, la meta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Organización Internacional era crear un organismo internacional para promover la paz y evitar guerras futuras.

Los ideales de la organización se establecieron en el preámbulo del acta constitutiva, el cual señalaba que: “Nosotros, la gente de las Naciones Unidas, estamos decididos a proteger a las generaciones venideras del azote de la guerra, la cual dos veces en nuestra vida ha producido un sufrimiento incalculable a la humanidad”.

Para 1948, la nueva Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se había apoderado de la atención mundial. Bajo la presidencia dinámica de Eleanor Roosevelt (viuda del presidente Franklin Roosvelt, defensora de los derechos humanos, por derecho propio era la delegada de Estados Unidos ante la ONU), la Comisión se dispuso a redactar el documento que se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Roosvelt, a quien se atribuyó la inspiración del documento, se refirió a la Declaración como la Carta Magna internacional para toda la humanidad, la cual consta de 30 artículos y han sido incluidos en la Constitución Política de Colombia de 1991.

Por: Luis Ángel Martínez Á.