¿100.000 galaxias vacías?

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Olvidémonos de los imperios galácticos al uso. Ahí fuera parece que no hay nada por el estilo o que, si lo hay, es tan indetectable para nosotros como las emisiones de radio comercial para nuestros paisanos de hace 150 años. Un grupo de astrofísicos, dirigido por Jason T. Wright, de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos), ha analizado imágenes de 100.000 galaxias tomadas el telescopio Explorador Infrarrojo de Campo Amplio (WISE, por sus siglas en inglés), que orbita la Tierra desde 2009, y no ha encontrado ni rastro de actividad alienígena, de que haya alguna civilización galáctica ahí fuera.

Dado que nosotros estamos aquí, los autores de ciencia ficción y parte de los científicos han pensado desde mediados del siglo XX que es sólo cuestión de tiempo que cualquier civilización inteligente acabe dominando su galaxia natal. Uno de los primeros imperios galácticos lo ideó Isaac Asimov para su serie de novelas de la ‘Fundación’, cuyos primeros relatos escribió en los años 40. Abarcaba toda la Vía Láctea, desde su centro -donde estaba su capital- hasta los sistemas estelares del borde exterior, con una red de mundos interconectados.

Veinte años después de la publicación de la primera historia de Asimov, el físico teórico Freeman Dyson propuso que una civilización de esas características tenía que explotar al máximo los recursos energéticos de su galaxia, sus estrellas, y las emisiones infrarrojas subproducto de esa actividad serían detectables. “Si una civilización avanzada utiliza las grandes cantidades de energía de las estrellas de su galaxia para la alimentación de ordenadores, los vuelos espaciales, la comunicación o algo que ni podemos imaginar, la termodinámica fundamental nos dice que esta energía debe ser irradiada en forma de calor en el infrarrojo medio. Es la misma física básica por la que su ordenador emite calor cuando está encendido”, ha explicado Wright.

La búsqueda de esa huella de calor en las imágenes de 100.000 galaxias tomadas por el WISE ha resultado negativa. Los autores deducen que ninguno de esos conjuntos de estrellas cuenta con una supercivilización. “Es interesante porque esas galaxias tienen miles de millones de años, por lo que habrían dispuesto de tiempo suficiente para estar llenas de civilizaciones alienígenas, si es que existen -ha apuntado Wright-. O bien no existen o bien no usan la suficiente energía para que las detectemos”.

Claro que también puede ser que una civilización tan avanzada como para conquistar su galaxia disponga de una tecnología que no deje la huella que nuestros telescopios buscan. Puede que estemos solos en el vecindario, puede que toda civilización inteligente esté abocada a la extinción llegado cierto punto, puede que la inteligencia sea un fenómeno extremadamente raro o puede que seamos como los indígenas de una tribu perdida del Amazonas bañada por emisiones de radio y televisión de cuya existencia no saben nada. Elijan lo que más les guste.


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