30 de julio fecha memorable para los lectores y escritores del resplandeciente idioma español, especialmente  seguidores del maestro nicaragüense Rubén Darío. (30 de julio 2018) se conmemora el 130 aniversario de la primer edición del libro azul…

“¡Ve a Chile! Chile es la gloria…”, le comentó el escritor salvadoreño Juan J. Cañas, motivado de inmediato organizó su partida, para el hermoso país sudamericano. Darío con apenas  19 años “salió de su tierra natal Nicaragua en mayo de 1886 arribando a Valparaíso el 24 de junio de ese mismo año”…

Azul recopila una serie de poemas y textos que ya habían aparecidos en la prensa chilena entre diciembre de 1886 y junio de 1888. El libro se edita el 30 de julio de 1888 por la imprenta Excélsior de Valparaíso  (Chile). Rubén Darío pensó titular su obra “El año lírico” e incluía solamente poesía. Luego prefirió el título de uno de sus cuentos: “El rey burgués”. Finalmente se decidió por Azul…

El arte es planetario, el arte es azul, es el color que universalmente vive luminoso continuamente, tan solo hace falta una mirada para el cielo o mar, para teñirnos de inspiración indefinida, las montañas de lejos se ven encantadoras  y todo porque se ven azul.

Coincido con mi amiga poetisa salvadoreña. Diana Portillo  (La poeta Azul). “Azul el cielo y su eternidad, azul el mar y su profundidad, la poesía es azul e infinita, porque infinita es la palabra”. Según el Tarot:  ‘azul es meditación, el color azul marino representa a todas las cabezas pensantes, a la mente, la inteligencia, la madurez, es un color fresco y tranquilizante. Significado de azul: “estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, mente, inteligencia, fe, verdad, eternidad”.

El gran crítico español Juan Valera afirma: que “azul” significa para Rubén “lo ideal, lo etéreo, lo infinito, la serenidad del cielo sin nubes, la luz difusa, la amplitud vaga sin límites, donde nacen, viven, brillan y se mueven los astros”. Y el propio Darío  escribió en Historia de mis libros (1913). “El azul es para mí el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y fundamental. Concentré en ese color célico la floración espiritual de mi primavera artística”. El Nobel centroamericano Miguel Ángel Asturias, dice: “Darío evocó el azul de los cielos, los mares y los ríos de Nicaragua”.

Jaime Torres Bodet rotundamente afirma: “Desde Góngora, nadie ha descubierto, en nuestro idioma, el sortilegio de ciertos vocablos, como Darío lo hizo en horas cimeras de su creación”. Esta obra es una joya literaria que siempre debe de recomendarse a los adolecentes y jóvenes que no han tenido el placer de leer grato  e histórico modelo.

El doctor y estudioso dariano  Carlos Tünnermann Bernheim afirma: “Antes de  la muerte de Darío, se publicaron cinco ediciones de Azul… . En las últimas ediciones, Darío suprimió el prólogo de Eduardo de la Barra y dejó solo las cartas de Valera. La edición definitiva es la de 1905. Se estima que hasta la fecha se han publicado centenares de ediciones de Azul… Ha sido traducido al alemán y al italiano”.

Cuando Darío publica ‘Azul’ apenas tenía 21 años, pero la eminencia intelectual es elogiada por sus colegas  e intelectuales de la época  y desde entonces nace su huella artística que lo convierte en extraordinario e inmortal. La elegancia de describir sus experiencias es la magna grandeza de su brillante talento nato, muchas de sus composiciones en esta obra  son sus propias experiencia vividas y desde luego influencia de sus maestros clásicos y ésta es una señal viviente  que Darío desde que aprendió a leer (3 años de edad), quedó fascinado con el hábito de enriquecerse intelectualmente a través de la formidable lectura.

Darío en su propia Patria fue despreciado y aún lo sigue siendo, en Nicaragua ningún gobierno le ha rendido homenaje con honores  como se lo merece. En Nicaragua debería existir una Universidad que lleve  su nombre, después de 102 años de fallecido su nombre y  legado vive en tenebrosidad.

‘El Teatro Nacional Rubén Darío se comenzó a planificarse  en 1964 por un grupo de personas asociadas en el Instituto Pro arte Rubén Darío encabezado por Hope Portocarrero Debayle  ( nacida el 28 de junio de 1929- Murió el 5 de octubre de 1991). Es la primera dama de Nicaragua más recordada por su labor social, su belleza y elegancia’. Fue esposa del dictador Anastasio Somoza Debayle (León, Nicaragua, 5 de diciembre de 1925 –Asunción, República de Paraguay, 17 de septiembre de 1980).

“Doña hope Portocarrero, se interesó para que Nicaragua  tuviese un edificio dedicado a las artes en memoria del poeta Rubén Darío, cuyo centenario natal se celebraría el   18 de enero de 1967. Su grandioso legado es por haber dado la iniciativa de construir  el imponente Teatro Nacional Rubén Darío, que el periódico The New York Times lo calificó como el mejor centro para las presentaciones escénicas en Latinoamérica’, quienes hemos tenido el privilegio de estar presente en primera fila,  en tan  bella mansión del espectáculo  con mucha firmeza aseguramos  que es un galardón  de los  patrimonios  culturales destacados de Centroamérica. “Fue   construido entre 1966 y 1969 e inaugurado el 6 de diciembre de ese  año”.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta