Hoy en día, el yoga ya no solo se considera un sistema filosófico indio combinado con ejercicios físicos, sino que principalmente se trata de un método para sentirse mejor, potenciar la forma física y eliminar las dolencias que puedan aparecer a causa del estilo de vida. Por lo tanto, es normal que las escuelas de yoga despierten cada vez más interés. Así pues, es una idea de negocio fantástica.

¿Quieres abrir una escuela de yoga? No te olvides de los certificados

En realidad cualquiera puede abrir una escuela de yoga, pero impartir clases ya no. Un instructor de yoga profesional es una persona que puede demostrar sus habilidades con certificados. Por lo tanto, si tú no tienes ninguno, tendrás que contratar a alguien. Y es que las personas que de verdad están interesadas en el yoga se fijan mucho en estas cosas. Para ellas, los conocimientos, las habilidades y las aptitudes del yogui sin fundamentales. Por lo tanto, si quieres destacar en el mercado, tendrás que estudiar para conseguir certificados o contratar a un instructor totalmente profesional.

Cómo cuidar de los clientes, o cómo ser un yogui interesante

A día de hoy, con ser instructor de yoga no basta. Hay que salir al mercado con un programa lo suficientemente interesante como para que la gente se apunte. Por lo tanto, conviene invertir en alguna especialidad más concreta y conseguir las cualificaciones que te hagan destacar en este mercado. Es cierto que esto supone un gasto adicional y quizás tengas que pedir un préstamo urgente, pero seguro que sale rentable a largo plazo. Existen varios tipos de yoga, así que elige el que más encaje con las expectativas de los clientes potenciales. Así pues, estudia el mercado y decide en qué dirección quieres ir.

Delimita el grupo de destinatarios

A la hora de buscar clientes potenciales de tu escuela de yoga, uno de los métodos más eficaces consiste en delimitar el grupo de destinatarios. ¿Qué significa esto exactamente? No crees anuncios para todo el mundo, más bien delimita el grupo. Por ejemplo, si en tu ciudad hay multinacionales, ofrece un programa adecuado a sus necesidades (horario de trabajo y demás). Puedes anunciar yoga para informáticos, jubilados, embarazadas o personas que sufren dolor de espalda por el estrés o el trabajo de oficina. Entonces, será más probable que las personas que se apuntan a tus clases se queden contigo durante mucho tiempo.

Trámites y costes

Abrir una escuela de yoga es un negocio como cualquier otro, así que conviene empezar delineando un plan que contemple tus costes y beneficios. Antes de empezar, tendrás que afrontar gastos de alquiler e invertir en publicidad y materiales. No obstante, el gasto más importante será el alquiler de un local, ya que tendrás que pagarlo periódicamente. Al principio de tu actividad también pueden surgir gastos imprevistos, como equipamiento de yoga o incluso un coche para llegar a tiempo a las clases. En esas situaciones, un préstamo urgente te puede salvar. Tienes que darte algo de tiempo para arrancar el negocio, que no se ganó Zamora en una hora.