Más allá de los errores cometidos en la hoja de vida o en la entrevista, la experiencia como coach laboral de 10 años ha mostrado unos patrones repetitivos en la gente que entorpece su tarea de encontrar trabajo.

Estos son las más perjudiciales:

Empapelar la ciudad con hojas de vida genéricas: El afán lleva a las personas a enfocarse en la hoja de vida. Quieren tener el mejor perfil posible, por eso contratan “expertos” que se las arreglen. Sin embargo, siempre vemos hojas de vida muy bonitas y bien diseñadas, que no tienen enfoque ni claridad de experticia.

Con esta hoja de vida salen y se la envían a todo el mundo, llenando los correos de recursos humanos, los inbox de linkedIn y desgastando las frágiles relaciones con sus conocidos.

Estas personas van con su hoja de vida debajo del brazo y lo único que logran es que la gente se hastíe de ellos.

Buscar el “truquito” para ser aceptado en la entrevista: La falta de claridad y el afán lleva a aplicar a muchas ofertas, la mayoría sin un claro valor agregado para ser contratado. Por eso, ponen su fe en otras cosas más allá de su perfil. Son estas personas que se la pasan viendo videos de comunicación no verbal, PNL y rappor. Quieren que les armen con claridad las respuestas que deberían dar en la entrevista, como si hubiera una clave secreta para poder conectarse con un trabajo.

Pasan de entrevista en entrevista, sin darse cuenta que la falta de una buena preparación les está generando mala reputación en espacios donde podrían ser contratados.

Utilizar el “Networking”: La gente cuando busca trabajo es descarada. Le pregunta a toda su red de contactos “¿si sabe de alguna oportunidad me dice?” En pocas palabras, pone a terceros a buscar trabajo por ellos.

La falta de claridad hace que los conocidos no conecten oportunidades con la necesidad de la persona. Sin embargo, la insistencia de la persona necesitada hace que se le coja fastidio.

El networking es fundamental para encontrar trabajo, cuando se aplica bien.

Caer en una “red de mercadeo directa”: El hambre y desespero, mezclado con una baja autoestima y un estado emocional golpeado por la falta de empleo hace que la persona esté buscando cualquier reafirmación de su utilidad. Es por eso que mucha gente que está buscando trabajo termina en redes de mercado directas. No todas son malas y no a todos les va mal. Sin embargo, son más los casos donde la persona pierde el dinero de la inscripción, de la capacitación, del primer inventario. Sin hablar del desgaste de mover a toda su red hacia su nuevo “emprendimiento”.

Lamentablemente, la mentira de “ser tu propio jefe” hace que la persona se desenfoque y que la red de contactos la vea como una persona no recomendable.