Es un hecho: cuando los niños son pequeños tienden a enfermarse. Incluso, los niños menores de seis años se resfrían entre 6 y 8 veces en promedio al año, a esto se le suman infecciones en los oídos, episodios de diarrea y otras enfermedades. Además, algunos también padecen alergias, asma o eczema.

De acuerdo con el Dr. Óscar Quintero, Director Médico en Abbott, si bien hay muchas cosas que puedes hacer para evitar que los gérmenes lleguen al sistema inmune de tu bebé, uno de los secretos mejor guardados para prevenir enfermedades y estimular el sistema inmune se encuentra en el intestino de los niños, o más específico, en la microbiota intestinal.

¿Qué es la microbiota intestinal?

La microbiota es una enorme colección de alrededor de 100 trillones de microbios que viven dentro y fuera de nuestro cuerpo, y la mayor parte de ellos se encuentran en el tracto gastrointestinal.

Las bacterias son un tipo de microbios que puedes encontrar en los intestinos. Algunas de ellas pueden ser dañinas y provocar infecciones y enfermedades; mientras que otras pueden ser saludables y útiles para incrementar la inmunidad, mejorar la digestión e incluso reducir el tiempo de llanto en bebés que padecen cólicos, entre otros beneficios.
Cuando hay un balance entre las bacterias buenas y malas, el sistema inmune de tu bebé está mejor preparado para combatir lo que pueda presentarse.

Seis maneras de nutrir el sistema inmune de tu hijo.

Una de las mejores cosas que puedes hacer para ayudar al sistema inmune de tu hijo a desarrollarse y mantenerse sano es mejorar su salud intestinal. El Dr. Óscar Quintero, Director Médico en Abbott, comparte seis consejos simples que pueden ayudar:

  1. Estar piel con piel: Estudios demuestran que el contacto piel con piel, o “cuidado canguro”, especialmente en los primeros días luego del nacimiento de tu bebé, brinda una larga lista de beneficios en materia de salud, uno de ellos tiene que ver con la salud intestinal. El contacto piel con piel de ambos padres con el bebé, le da muchos de los microbios que necesita.
  2. Conoce tus HMO’s: La lactancia materna es el estándar de oro en la nutrición infantil, y es la forma número uno de apoyar el sistema inmunológico de tu bebé, por eso debes siempre procurar lactar a tu bebé por el mayor tiempo posible. Pero ¿por qué eso es tan cierto? Y ¿qué sucede si por alguna razón no puedes amamantar a tu hijo y un especialista te recomienda usar fórmula?
    Una de las razones por las que la leche materna es única y potente es porque contiene oligosacáridos de leche humana (HMOs), prebióticos especiales que alimentan a las bacterias buenas que están presentes en el intestino de tu hijo -donde vive el 70 por ciento del sistema inmune – y, la investigación ha demostrado que además ayudan al sistema inmune y digestivo de tu bebé.
    Específicamente, el 2’-fucosil lactosa (2′-FL) es, por mucho, el HMO que más prevalece en la leche materna; al respecto, una extensa investigación sugiere que el HMO 2′-FL proporciona beneficios positivos para la salud del microbioma intestinal.
    Para aquellos padres que no tienen la opción de llevar a cabo la lactancia materna, existen fórmulas infantiles que han logrado incluirlos y mantener sus beneficios.
  3. Elige una variedad de frutas y verduras: Cuanto tu bebé comience a alimentarse con alimentos sólidos, ofrécele alimentos integrales y purés de alimentos integrales, incluyendo muchas frutas, verduras y granos. En particular, plátanos y espárragos que son ricos en prebióticos, que ayudan a los probióticos -los cuales puedes encontrar en alimentos fermentados como el yogurt- a hacer su trabajo.
  4. Conviértete en un amante de los perros: Jugar con la mascota de la familia tiene beneficios para la salud del sistema inmune, porque ayuda a diversificar las especies bacterianas que habitan en el intestino de tu hijo. De hecho, estudios demuestran que una interacción sana con las mascotas puede modificar la composición y diversidad de los microbios del intestino del niño, e incluso podrían reducir el riesgo de asma y eczema.
  5.  Permite que tu hijo se ensucie: Anima a tu hijo a que juegue afuera y explore el jardín, ya que esto puede ayudar a que reciba una dosis de bacterias buenas. No tienes que exagerar la limpieza, pero siempre debes estar segura de que tu hijo se lave las manos luego de ir al baño, antes de la comida o cuando está enfermo.
  6. Muévanse más: De acuerdo con un estudio, el ejercicio también puede diversificar los microbios del intestino de tu hijo. Por ello, asegúrate de que diariamente practique alguna actividad física.

Desde el momento en el que un niño llega al mundo, la microbiota intestinal comienza a desarrollarse. Los primeros años de la vida son críticos para el desarrollo de los trillones de bacterias que benefician la salud del sistema inmune. Con unos simples pasos, los padres pueden jugar un rol clave en la construcción del sistema inmune del niño – desarrollando un sistema digestivo sano- y sentando las bases para una buena salud.