7 consecuencias de vivir con estrés

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El estrés es el proceso de activación fisiológica que se pone en marcha como resultado de la valoración de una demanda externa y nuestros propios recursos para afrontarla. Si el resultado de esta valoración será negativo percibiendo que la demanda es superior a nuestros recursos para hacerle frente, surgirá el estrés para tratar de solventar la demanda.

Hoy en día situaciones de la vida como un cambio de casa, una mala relación de pareja, amistades o con los compañeros de trabajo, insatisfacción o sobredemanda laboral, planeación de una feliz boda, un triste divorcio, un negocio en dificultades, la falta de empleo, problemas financieros, pasar muchas horas en el tráfico, entre muchos otras más que puedo mencionar, nos generan situaciones de tensión.

Nuestro cuerpo en forma de protección hacia esta tensión, genera un cambio en la producción de hormonas. Entre ellas, incrementa el cortisol y a su vez, adrenalina. Es un mecanismo de protección para alertar más al cuerpo, reducir su sueño, fortalecer los músculos para correr y pensar de manera más rápida para sobrevivir.

Entramos a la alerta extrema, pues sin darnos cuenta, biológicamente estamos preparados para huir, atacar, o no reaccionar. Y de paso hasta almacena energía extra, para prevenir si no encontramos sustento para mantenernos. Es la razón para aquella inexplicable subida de peso o impedimento para bajarlo a pesar de tantas dietas y del ejercicio.

Es normal y nuestro cuerpo está preparado para recibir momentos de tensión y regresar a su estado natural de equilibrio. El problema es cuando se vuelve crónico y no estamos disminuyendo o manejando la fuente de estrés, es entonces cuando empiezan algunas repercusiones por mencionar algunas como:

  1. Subir de peso o no poderlo bajar a pesar de dieta y ejercicio.
  2. Fatiga, cansancio e insomnio.
  3. Migrañas y dolores de cabeza constantes.
  4. Palpitaciones, taquicardia, elevación de la tensión arterial.
  5. Pérdida de apetito o mucho aumento del mismo.
  6. Dolor y tensión muscular en espalda, lumbares y cuello.
  7. Caída del cabello.

Al no manejar o tratar cualquiera de las anteriores, nos volvemos “ciegos” y acostumbrados a pensar y a sentir que es una situación normal. Pueden pasar los años y cuando menos nos demos cuenta aparecen otros síntomas y enfermedades más serias como el cáncer, la hipertensión, enfermedades autoinmunes, Alzheimer y Parkinson, entre muchas otras más que se pueden prevenir con el manejo y tratamiento oportuno de los padecimientos del estrés.