9 reglas que siguen parejas felices cuando discuten

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ParejaEs probable que, incluso la mayoría de las parejas ‘perfectas’ que conocemos hayan tenido discusiones ‘feas’. Cuando se trata de relaciones, los conflictos son inevitables, pero es la forma de manejar los problemas lo que marca la diferencia. Ya sea porque tu chico vio un nuevo capítulo de vuestra serie favorita sin ti, o porque sus puntos de vista sobre temas políticos/religiosos no están alineados con los tuyos, el caso es que el conflicto puede estallar en cualquier momento… pero siempre hay una manera correcta y una forma incorrecta de resolver los problemas. ¿Quieres saber cómo? Así es cómo las parejas felices resuelven sus conflictos. ¿Tomamos nota y empezamos a hacerlo bien?

1. Ellos, en realidad, se escuchan. En plena discusión, es habitual que uno se centre más en sus argumentos que en lo que tiene que decir la otra persona. Inmediatamente nos ponemos a la defensiva a la hora de defender nuestros argumentos. Una reacción que lo único que hace es alimentar la falta de comunicación y que lo único que provoca es que las dos personas hablen sin llegar a entender lo que el otro siente. Y en el fondo, lo que todos buscamos es que nos escuchen.  Así que, antes de exigirlo, hay que aplicarse el cuento.

2. Hacen una pausa antes de contestar. Cualquier persona que sea capaz de controlar la ira lo primero que te dirá es que cuentes hasta 10 antes de reaccionar ante una situación tensa. La misma lógica puede aplicarse en las discusiones de pareja. Pensar lo que quieres decir antes de hablar evitará que digas cosas de las que te acabes arrepintiendo y, además, te dará algunos segundos (o minutos) para distanciarte de los argumentos y considerar lo que la otra persona te está diciendo.

3. Explican (bien) sus sentimientos. Es lo más importante. No empieces las frases con: “yo, yo, yo”. Tienes que reconocer tus sentimientos, ser totalmente responsable de ellos y saber explicarlos. Deja de decir: “Me estás enfadando” por un: “Lo que hace que me enfade es que…”. Ayudará a tu pareja a sentirse menos a la defensiva y más dispuesto a escuchar lo que quieres decir. Cuando la pelea surja de la nada, como cuando tu chico te critica por cómo conduces, dile que te molesta para frenar la situación. Dile algo así como: “esto me hace sentir mal”. Así, le muestras que tus sentimientos han sido heridos. Es el primer paso para tener tus emociones bajo control y aprovechar tu argumento de una forma más productiva.

4. Establecen reglas básicas. Es importante entender las formas de discutir de nuestra pareja. Por ejemplo, si cuando discutís necesitas salir 10 minutos para despejar la mente, díselo. Será mucho mejor que él sepa que necesitas un break en vez de irte con un portazo sin más.

5. Saben cuándo discutir. Si eres consciente de que estás a punto de soltar una bomba, recuerda esto: PARA. Esto quiere decir que no saques temas sensibles o controvertidos cuando uno de los dos (o ambos) tenéis hambre, estáis enfadados, solos o cansados. Procura hablar de ello cuando ambos estéis tranquilos.

6. Piensan (bien) más allá de la discusión. Las parejas que piensan que cada discusión es el fin del mundo no son capaces de darse cuenta de que son solo momentos difíciles. Pero cuando dos personas son realmente conscientes de lo que tienen en común, no son tan propensos a ser catastróficos. Si eres consciente de que vuestro vínculo es mucho más valioso de lo que haya podido pasar, te ayudará a priorizar lo que realmente importa.

7. Priorizan solucionar la situación. No importa las veces que lleguen a discutir, lo que importa es cómo solucionan esas discusiones (hablando, sexo o un rato a solas, lo que sea). Ningún método es, necesariamente, mejor que otro. Lo importante es solucionar la situación y que ninguno de los dos siga resentido.

8. Hacen que los dos salgan bien de la discusión. Pon la relación por encima de todo en vez de centrarte en ganar esa pequeña batalla. ¿No te puedes tragar tu orgullo? Lo importante es el proyecto en común.

9. También se van a la cama enfadados. No es bueno pasarse toda la noche discutiendo. Consultar las dudas con la almohada o sencillamente dormir y descansar bien puede ayudaros a tener una mejor perspectiva al día siguiente y al despertar, daros cuenta de que la pelea no tenía ningún sentido.

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