Como es sabido para estos días nuestra ciudad se prepara para vivir las fiestas del 11 de noviembre, en ella conmemoramos la independencia. Son exactamente 207 años en los que la ciudad de Cartagena de indias ha sorteados distintas problemáticas a raíz de las administraciones que de manera errónea, no todas, han dictado una ciudad en la actualidad, pobre, excluyente y con altos indicies de poco desarrollo social y económico.
Hace 207 años declaramos la independencia del dominio de los opresores que para ese tiempo tenían nuestra ciudad subyugada. Pero, ¿Qué independencia podemos conmemorar hoy? Si queremos mirar las distintas posibles respuestas al anterior cuestionamiento, quiero remitirme a examinar quizás el que mayor envergadura tiene para nuestra ciudad, siendo este el de la “Corrupción” el cual no nos permite ser libres.

Nuestra ciudad, ha tenido exactamente 8 alcaldes en cinco años, como resultado de procesos de invisibilización de las malas prácticas y construcción ideológica errónea de ejercer el voto popular como pertenecientes a un estado democrático. Es decir, la compra de votos y darle continuidad a una tradición que permite ayudar a estos sectores que poco a poco han oprimido al pueblo; han ampliado las brechas de desigualdad, por consiguiente, no permiten cerrarse ya que en plan de desarrollo que se debe ejecutar en cada mandato (alcalde) no está logrando mejorar la calidad de vida de los cartageneros.

Nos encontramos a portas de celebrar la independencia de nuestra ciudad, sería bueno que pensáramos luchar y tratar de salir de ese estado en donde nuestra idea de progreso se ve imposibilitada por factores políticos que inciden en el desarrollo social, económico y cultural. Es pues que para ser independientes como se celebraban los anteriores “cabildos” debemos también escuchar la voz de los sectores de las zonas marginales de la siempre heroica y turística Cartagena de Indias. Es quizás desde allí donde se debe generar el plan de desarrollo para criar una cultura ciudadana acorde a nuestros intereses primero y luego trabajar para hacer de nuestra ciudad la verdadera cara amable ante el mundo.

Por: Edwin Rafael Nieto Olivo
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