Por lo general, los padres o maestros pueden notar si un niño es zurdo o diestro antes de que cumpla los dos años. Un modo de saberlo es observar qué mano utiliza el pequeño cuando toma comida o un juguete.

De todos modos, hay niños que cumplen los cuatro o cinco años y todavía no dejan claramente a la vista qué lado prefieren. A veces utilizan una mano y a veces la otra. Si los padres están preocupados por su desarrollo motriz, pueden consultar a un pediatra para quitarse cualquier temor.

En cambio, lo que no debieran hacer los padres bajo ningún concepto es intentar adiestrar a los niños en su costado menos fuerte, es decir, que aprenda a escribir por ejemplo con la mano derecha en lugar de con la izquierda. Eso genera desórdenes y hace que para los niños sea mucho más difícil aprender. Además, invertirán mucha energía en eso en lugar de dirigirla hacia otros aprendizajes.