A raíz de los acontecimientos políticos en Colombia, se ha popularizado una expresión digna de analizar: “Colombia es el único país del mundo en donde consultan a la población si queremos vivir en paz y sin corrupción”. Sobre la paz, ya conocemos el resultado del Plebiscito que conllevó a la polarización del país en beneficio de la clase politiquera; y el próximo domingo se necesita que más de 12.231.314 ciudadanos, o sea la tercera parte del censo electoral, vaya a las urnas y decida si quiere o no seguir con una corrupción que arrasa con $50 billones al año; además, cada una de las 7 preguntas tendrá que obtener como mínimo 6.130.000 votos para superar el umbral.

El Centro Democrático fue fundado en el 2013 por Álvaro Uribe, en el cual nucleó a sus admiradores, así como a dirigentes que eran de otros partidos como el Liberal, Conservador y de la U. Aunque se denomine de centro, sus posiciones lo ubican como un partido de derecha. Su jefe Uribe ha sido controvertido por estar llamado a interrogatorio por la Corte Suprema de Justicia, así como por las innumerables denuncias judiciales y políticas de las cuales es objeto. Es muy criticado por el entorno que lo rodea e incluso podría ser el expresidente de Colombia con más exfuncionarios o personalidades cercanas que han sido condenadas, investigadas o mencionadas en procesos judiciales como: Sabas Pretelt, Andrés Felipe Arias, Diego Palacios, Luis Carlos Restrepo, Bernardo Moreno, Alberto Velásquez Echeverry, Edmundo del Castillo, César Mauricio Velásquez, Mauricio Santoyo, Flavio Buitrago, Jorge Noguera, María del Pilar Hurtado, Oscar Iván Zuluaga, Luis Alfonso Hoyos, Nancy Patricia Gutiérrez, Mario Uribe, primo del expresidente, al igual que su hermano Santiago Uribe Vélez, entre otros.

En cabeza de Uribe, el Centro Democrático, para ganar la Presidencia de Colombia, le tendió una celada a la Consulta Popular Anticorrupción, cuando se comprometió a impulsar este mecanismo si el mismo se realizaba posterior a la elección presidencial, condición que le fue aceptada. Pero en otra marrullería, el señor Uribe y su Centro Democrático le quitaron el respaldo y con el objetivo de engañar al pueblo, el presidente Iván Duque, fiel alfil de Uribe, radicó una supuesta Reforma Constitucional, -ante las críticas la retiraría-, que contemplaba alguna parte de la Consulta Popular Anticorrupción: “Yo hoy prefiero e invito a que este Congreso tramite con agilidad las normas mucho más completas y que tienen toda la legitimidad por la personalidad de Iván Duque, que las presenta”, dijo Uribe en ese momento. La estrategia del jefe del Centro Democrático es muy sencilla: Ya aseguramos la Presidencia, ahora le decimos al pueblo que nosotros mismos nos vamos a “autorreformar”, que por lo tanto no hay necesidad de ir a votar; así de esa manera no “nos obligan a combatir la corrupción”, mientras ponemos a “nuestro presidente Duque” a que pontifique diciendo que sí está apoyando la Consulta Popular Anticorrupción y la está implementando en el Congreso de la República. La lucha contra la corrupción pasa por derrotar esta estrategia de doble moral del gobierno de Duque y su partido, el Centro Democrático, por lo cual el llamado es a todos los colombianos a salir y a votar ¡Siete veces Sí, el domingo 26 de agosto de 2018!

José Arlex Arias Arias