Abusos financieros y comerciales

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El Representante a la Cámara, David Barguil
Alvaro Morales
Alvaro Morales

Parece que frente a los imparables abusos del sector bancario y comercial contra sus usuarios, todavía le espera mucho trabajo al Parlamentario David Borguil para que siga luchando por los indefensos ciudadanos.

Aparte de los ya conocidísimos abusos de las empresas de telefonía fija y celular, de energía eléctrica, así como las de acueducto y alcantarillado, entre otras, se le suman los que cometen los bancos, entidades financieras y el sector comercial, en especial, los almacenes de cadena, o los llamados, de grandes superficies.

Recientemente, por iniciativa del Representante a la Cámara, David Barguil, fue aprobada la Ley de Costos Financieros que estableció, entre otros puntos, que todo titular de cuenta de ahorro puede disponer de la totalidad de su dinero depositado en ella sin que se le exija dejar el mínimo de diez mil pesos que hasta la fecha se le exigía hasta la fecha.

También contempla la cita Ley, que después de sesenta días las cuentas de ahorro no pagarán cuotas de manejo ni tampoco retroactivos; así como también se obliga a los bancos a generar rentabilidad mínima positiva a favor de toda cuenta de ahorro.

Pero si un lado el señor Barguil nos defiende el bolsillo, por otro, bancos y sistema financiero, responden con otra modalidad de abusos contra sus clientes. Ahora, sin autorización, le descuentan o debitan de su cuenta, pagos por seguros que al titular ni han avisado ni mucho menos ha autorizado.

Otros abusos, el de no dar las vueltas completas por parte de los almacenes de cadena, sigue dándose, muy a pesar de los pronunciamientos de la Superintendencia de Industria y Comercio contra esta reiterada práctica.

Por vía de ejemplo, si el almacén debe dar vueltas por valor de $ 170, debe devolver completa esta suma, no entregando ni $150 ni $ 100; y que si no tiene para hacerlo, le tocará entregar al cliente una moneda de $ 200.

Otra modalidad ligada a la acostumbra desfachatez y displicencia con que prestan sus servicios muchos de estos almacenes es la de preguntarle al cliente con “cara angelical”, “señor… quiere dejar sus vueltas para la Fundación… “; o también, como como cualquier árbitro de fútbol, le sacan una Tarjeta a la que le tienen “conmovedores” y supuestos nombres “filantrópicos”; a las nadie puede comprobar a ciencia cierta que van a parar la totalidad de dichos dineros recaudados.

Lo que sí es cierto con estos almacenes de cadena, es que los dineros de tales “obras de misericordia” que promocionan, sirven para que les sean descontados importantes impuestos en su tributación o para que se den “Chapa” cuando cada cierto tiempo aparecen haciéndose fotografiar con inmenso cheque girado, supuestamente, a favor de otras cuestionadas recoletas masivas, haciendo alarde del “caritativo desprendimiento” económico que han hecho.

A manera de consejo, disciplínese en llevar un minucioso control de sus cuentas bancarias, así como hacer valer sus derechos frente a los abusos del sector comercial.