El 5 de diciembre obtuve la novela “Ajena a sus caricias”, un obsequio de la escritora nicaragüense Cenelia Rostran, que fue presentado ese día en la ciudad de Matagalpa, esta novela ha tenido muy buena aceptación, y que me di la tarea de empezar a leer cada noche.

Cenelia, es una joven humilde y carismática, que se ha ganado el corazón de los niños a través de su trabajo social, lo que marcó el inicio para imprimir cada una de las páginas de esta maravillosa obra literaria, y que al leerla me ha cautivado, lo que en un futuro podía también convertirse en una obra de teatro.

Ajena a sus caricias cuenta la historia de una niña de 13 años llamada Lía, que vive con sus padres Canrey e Isabelle, tiene todas las comodidades, además del amor de su padre y de su abuelita Ángela, pero solo falta una cosa, el amor de su madre, que cada día la rechaza, y le demuestra su desprecio, todo proveniente de algo que marcó la vida de ella, sin tener culpa la linda Lía.

Con los días las tensiones aumentan, hasta que una noche la vida de Lía cambió, escuchó la verdad del por qué su madre era así con ella, provocándole un dolor profundo, que la dejó en coma y para colmo, se descubrió una terrible enfermedad, leucemia. El arrepentimiento de Isabelle y el rencor de Lía, salieron a la luz, ahora iniciaba la lucha de Isabelle por obtener el perdón, y la lucha de Lía por aceptar el amor de su mamá.

En Ajena a sus caricias, se ve lo difícil que es obtener el perdón de una persona que ha recibido daño en toda su vida, pero también, nos da el mensaje del daño que causa el no perdonar, y que el sentirse bien con uno mismo, se dará al liberar cada mal recuerdo, que es lo mejor que un ser humano puede hacer.

Mientras avanzaba, apareció un personaje que en mi opinión personal, es un ángel enviado por Dios, este se llamaba Rangel, un hombre de 28 años que padece la enfermedad de fibromialgia y a pesar de todo, se mantiene optimista, este llega a la vida de la joven Lía, que al hablar con él, le transmite una luz para seguir, sintiendo poco a poco el deseo de perdonar y luchar, ya que para ella, toda esperanza de vivir, se ha derrumbado.

Uno de los capítulos que yo personalmente recomiendo, es el número X: Amistad y aceptación, en él, Rangel le contó una historia a Lía que muy en el fondo me cautivó y me hizo reflexionar, en la que un sabio dijo que dentro de cada persona están dos lobos, uno blanco y uno negro, el blanco es bueno y el negro es malo, y cada uno decide cual alimentar más, si alimentas al blanco, te llenarás de paz, si alimentas al negro, te llenarás de odio, dolor y rabia, algo que algunas personas hacemos, alimentamos más al lobo negro.

El amor entre la familia es una fortaleza indestructible, y es lo que Lía necesitó para seguir adelante, yo los invito a leer esta obra literaria, es una obra que te cautivará y te enseñará la lucha por encontrar la paz en tu interior, y a como dijo en su artículo la también escritora Albert Hernández, “Ajena a sus caricias”, nos toca la puerta al corazón.

Por: Harley Ezel
Escritor, poeta y diseñador gráfico nicaragüense