Un incendio de enormes proporciones desatado este sábado en el centro de Portugal ha causado 62 muertos y 54 heridos (cinco de ellos de gravedad), según el último balance oficial de este suceso que ya ha sido calificado por el Gobierno luso como «la mayor tragedia de víctimas humanas de los últimos tiempos» en el país.

«La última víctima mortal fue encontrada en el entorno rural» de la zona donde el fuego continúa activo, en el término municipal de Pedrogão Grande, dijo el secretario de Estado de Administración Interna, João Gomes, en el balance anterior.

Entre los heridos, figuran ocho bomberos, cuatro de ellos en estado grave, según Gomes, quien explicó a la prensa que ya se está procediendo al levantamiento de los cuerpos de la víctimas.

De los fallecidos, 30 personas fueron encontradas en sus vehículos, repartidos en dos carreteras de Leiria que quedaron cercadas por el fuego.

Otras 17 personas fueron halladas en zonas aledañas a carreteras y 10 más en el «ambiente rural» que rodea a estas vías.

Las llamas, aún activas en cuatro frentes -en dos de ellos con extrema violencia-, comenzaron la tarde de este sábado por causas desconocidas en el término municipal de Pedrógão Grande, situado en el distrito de Leiria. Fuentes de la Policía Judicial (PJ) lusa han indicado a Efe que la causa más probable del grave incendio desatado haya sido el impacto de un rayo en un árbol seco.

«La información recogida hasta el momento en el lugar del suceso nos permiten pensar que, con un alto grado de certeza, la causa sea un rayo que alcanzó un árbol», dijo a Efe el director nacional adjunto de la PJ, Pedro do Carmo, quien precisó que será necesaria una investigación para confirmarlo.

La rápida propagación del fuego, que alcanzó enormes proporciones con la llegada de la noche, se explica por las «condiciones meteorológicas extremadamente adversas» registradas en Portugal este sábado, con temperaturas que superaron los 40 grados, apuntó Do Carmo.

Las autoridades habían apuntado anteriormente que el fuego, en principio de bajas dimiensiones, se convirtió en «un incendio imposible de controlar» debido a «vientos descontrolados». Así lo explicó a periodistas el secretario de Estado de Administración Interna del Gobierno luso, João Gomes, quien dijo desde Pedrógão Grande que el fuego se propagó de una forma «que no tiene explicación».

La carretera se convirtió en una ratonera

La zona en la que se extendió el incendio, que cuenta con varias aldeas cercanas, es atravesada por carreteras rodeadas de vegetación, lo que facilitó que las llamas cercaran a muchos conductores. La peor escena se vivió en una carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, en el distrito de Leiria, donde «familias enteras», según Gomes, perecieron en sus coches.

«Fueron atrapados en una ratonera de humo», dijo a la prensa el presidente de la Liga de los Bomberos de Portugal, Jaime Marta Soares, quien explicó que «cuando las personas entraron en esas carreteras, el incendio podría estar a kilómetros de distancia».

Mientras, entre los heridos hay cinco personas en estado grave, indicó Gomes, cuatro bomberos y un niño, y varias viviendas cercanas han quedado destruidas.

Los esfuerzos durante la noche se concentraron en evitar que el fuego se aproximase a las varias aldeas cercanas, que no están en situación de riesgo, aseguró el secretario de Estado.

Portugal ha desplegado 687 efectivos de Setúbal, Coimbra y Lisboa para controlar las llamas, tarea en la que ayudan dos aviones llegados desde España y otros medios procedentes de Francia, centrados en evitar el avance del fuego y conseguir acceder a zonas en las que no se descarta que haya más víctimas.

A la zona han llegado forenses, policía judicial y equipos de psicólogos, que atienden a supervivientes en estado de shock y que, en muchos casos, han perdido a familiares en el suceso.

La dimensión de los acontecimientos no hizo dudar al presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, ni al primer ministro, el socialista António Costa, quienes viajaron hacia el lugar de las llamas a última hora de la noche. La situación ha sido definida por António Costa, como «la mayor tragedia de víctimas humanas» de los últimos tiempos por un siniestro de este tipo en Portugal.

El fuego cogió totalmente desprevenidos a los servicios de bomberos, pues se trata del primer gran incendio de la temporada… y ni siquiera ha comenzado el verano de este 2017.

Tanto es así que ya comienzan a alzarse las primeras voces críticas al respecto, en vista de que la acción de las llamas calcina cada año decenas de hectáreas en el Portugal del continente y también en la isla de Madeira.

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, explicó que las altas temperaturas y el viento estaban dificultando las tareas de extinción. Asimismo, aseguró que «no hay ni falta de competencia, ni de capacidad, ni de respuesta» ante desafíos de estas características, rechazando así los comentarios que apuntaban a una presunta falta de coordinación entre los equipos de socorro.

Ahora la gente de Pedrogao Grande se halla aterrorizada porque el fuego ha alcanzado numerosas casas de la localidad.

Es el mismo pavor que se instaló en la capital de Madeira, Funchal, el pasado verano, pues las escenas del monte quemado dieron paso a los edificios de la ciudad ardiendo.

¿Cómo es posible que un año sí y otro también se repitan semejantes circunstancias? Las altas temperaturas de este fin de semana han contribuido a la dispersión de las llamas, y lo peor es que se prevé un verano muy caliente, por lo que la alerta acaba de saltar en el país vecino.

La falta de medios solo puede calificarse como muy evidente, y la oposición encabezada por los socialdemócratas ya pide más refuerzos.

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