Alcaldía: ¿víctima o victimaria?

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Preguntarse si la alcaldía de Cartagena es víctima o victimaria en el conocidísimo caso de los genéricamente llamados edificios “Quiroz”, tiene que arrojar necesariamente como respuesta, que la Alcaldía es victimaria y no víctima como insistente y repetidamente se desgañitan a través de los medios de comunicación el encargado alcalde Londoño y su Secretaria del Interior, Yolanda Wong, vociferando tan desafortunadas declaraciones.

Recabando en los conceptos, definen los diccionarios como víctima a toda aquella persona o animal que sufre daño o perjuicio por una causa o acción determinada; y opuestamente, como victimario, a la persona que inflige daño o perjuicio a otra.

Entonces, si la Alcaldía, representada en su Secretaría de Planeación dice que tiene como misión, entre otras, la de “Recuperar el poder para los ciudadanos…respetando y haciendo respetar lo público…para que respondan con sus obligaciones y esfuerzos…” y si también a través de la Oficina de Control Urbano tiene la función de velar para que las construcciones de la ciudad se realicen dentro del marco de la legalidad, no puede entonces la Alcaldía asumir el papel de víctima de los ilegales constructores cuando en realidad es victimaria de los compradores de buena fe, por haber sido, precisamente, omisiva en los controles que debió ejercer sobre estos cuestionados edificios, como debe hacerlo sobre todos los inmuebles de la ciudad.

Pero es que en esta jarana advenida por el desplome del Portales de Blas de Lezo II y que llevó a develar todas las irregularidades acolitadas desde el propio ente de gobierno, no pueden dejarse por fuera del cataclismo al Concejo Distrital, las Curadurías Urbanas, las Notarías, la Oficina de Registro e Instrumentos Públicos, los Alcaldes Locales, los Ediles, las Juntas de Acción Comunal; y aún, hasta los mismos gremios del sector.

Por todo esto, duele la precipitada y atropelladora decisión que de manera inhumana expectoró el Alcalde Londoño declarando la “Calamidad Pública” y con ella ordenando sin ningún desparpajo el inmediato desalojo de los edificios “Quiroz”; decisión que reprodujo de manera altanera y despiadada su subalterna de asuntos de gobierno.

No dejan de intrigar a la ciudadanía los verdaderos motivos que pueden esconderse detrás de tal determinación, entre otras cosas, por haberse hecho con base en un informe preliminar que entregó la Universidad, como ha dicho ahora su Rector, y además, por la negligencia que tuvo la Administración al no tomarse el trabajo de confrontarlo; y también, por último, porque la misma pudo haberse tomado bajo la presión y el pavor que pudo imprimirle el Fiscal General al novel, bisoño e inexperto mandatario que nos impuso Santos.

Ahora, al levantamiento de los afectados y de la ciudadanía contra el atropello asestado por el fugaz mandatario contra las familias que invirtieron en estos edificios, se le añaden las declaraciones del jefe del departamento de estructuras de la Universidad de Cartagena, Arnoldo Berrocal, quien ha entrado a agravar la “chambonada”, diciendo que en el informe nunca se habló de riesgos de colapso de las edificaciones sino simplemente de vulnerabilidad de los mismos.

Alcalde, la Alcaldía por ser victimaria, no puede eludir sus responsabilidades con las víctimas, repárelas.