Una parte monumental de la historia industrial alemana fue convertida en cenizas hoy en los límites de la ciudad de Dortmund después de que fueran dinamitadas la caldera, la torre de refrigeración y la chimenea de la central de carbón Knepper.

«Todo salió según lo planeado y sin complicaciones», dijo una portavoz de la empresa que llevó a cabo la destrucción de la central, que no estaba en funcionamiento, al ser consultada por dpa en Düsseldorf.

Un asesor de la empresa se mostró entusiasmado en declaraciones al canal de televisión Westdeutscher Rundfunk, que transmitió la explosión controlada de la central en vivo. «No se podría haber creado una coreografía más bella para la detonación de una central», dijo el especialista en este tipo de explosiones Eduard Reisch. «Fue realmente como un ballet», aseguró.

En la operación, la torre circular de refrigeración de casi 130 metros de altura cayó al suelo en una elegante rotación en medio de los gritos de aprobación de los pobladores de la zona. Pocos segundos después le siguió la chimenea, que con sus 210 metros superaba en 50 metros incluso a la Catedral de Colonia.

Media hora antes había sido dinamitada la caldera. Las enormes columnas de polvo que se levantaron con la detonación fueron combatidas con cañones de agua.

De acuerdo con la empresa a cargo de las tareas de desmantelamiento se emplearon en total más de 200 kilos de explosivos para derribar los tres colosos. En total quedaron unas 28.000 toneladas de escombros. Las piedras y el hormigón serán reducidos en los próximos meses con un aparato especial y repartidos en la superficie, mientras que los restos de acero que aún puedan ser empleados serán transportados a otro lugar.

Unos 120 habitantes que vivían en la zona que fue cercada para la operación tuvieron que abandonar sus casas durante el procedimiento. Por otro lado, fueron los únicos que pudieron seguir el espectáculo de la detonación desde una tribuna.

Una de estas personas dijo que estaba algo nerviosa, pero que había logrado sacar las cosas más importantes de su vivienda. «Me llevé mi bolso, a mi perro y a mi marido», bromeó. Cientos de personas más se ubicaron en un campo cercano para tener una buena vista de la explosión.

La antigua central de Eon en los límites de Dortmund y Castrop-Rauxel fue sacada de servicio en 2014 porque ya no era rentable. La central había entrado en operaciones en 1971 y desde entonces cambió de dueño varias veces. En el predio de 59 hectáreas se creará ahora un parque industrial.