Sustancias alergénicas, ácaros, pólenes, caspa y pelos de animales domésticos, pueden producir enfermedades pulmonares

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Las enfermedades pulmonares obstructivas como el Asma y la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) son las patologías crónicas más frecuentes a nivel global, que implican un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes y sus familiares, al no ser controladas ni diagnosticadas oportunamente.

Pero lo anterior no implica que no se pueda mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus familias o cuidadores, que tienen que enfrentar los problemas para respirar, subir escaleras, vestirse, caminar, y realizar todas sus actividades diarias en forma normal.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud en 2004, unas 235 millones de personas que  padecen asma, 64 millones que sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y otras millones de personas sufren de rinitis alérgica y otras enfermedades crónicas de las vías respiratorias que a menudo no llegan a diagnosticarse.

Los resultados del estudio PLATINO (Proyecto Latinoamericano de Investigación en Obstrucción Pulmonar) y PREPOCOL (Prevalencia de EPOC en Colombia) indican una prevalencia de la EPOC en individuos mayores de 40 años de 14,5 y 8,9%, respectivamente. Otros datos de PLATINO indican que esta enfermedad es con frecuencia subdiagnosticada, mal diagnosticada y subtratada. Uno de los principales factores relacionado con estos problemas es la subutilización de la espirometría como herramienta diagnóstica fundamental de la EPOC.

Por otra parte, un estudio de la International Study of Asthma and Allergies in Childhood – ISAAC, reportó que la prevalencia de Asma en América Latina se incrementa en un 0,32% por año, estimándose que la actual prevalencia varía entre el 16,5% a 18,8% en adolescentes. Asimismo, en niños escolares aumenta un 0,07% por año, con prevalencia estimada entre 19,9% y 21,4%.

El asma severa constituye aproximadamente el 5% de la población de asmáticos, sin embargo representa un desafío clínico y una carga sanitaria importante.

Según la guía GINA (Global Initiative for Asthma) 2015, el asma es una enfermedad heterogénea caracterizada por la inflamación crónica de la vía aérea que se manifiesta por historia de síntomas respiratorios como sibilancias, disnea, sensación de obstrucción torácica y tos, variables en el tiempo y en intensidad, además de limitación obstructiva variable o reversible de los flujos espiratorios.

El asma alérgica se produce porque la persona respira la sustancia alergénica (ácaros, pólenes, caspa y pelos de animales domésticos como perros, gatos, hámsters, etc.), los músculos bronquiales se contraen y se inflama la mucosa bronquial, dificultándose respirar.

Cómo mejorar la calidad de vida

Entre las mejores acciones que se deben adelantar con el fin de que los pacientes estén empoderados de sus enfermedades pulmonares, las puedan manejar, sepan qué hacer en los momentos críticos, puedan evitar sus desencadenantes y, sobre todo, saber cómo tratarse en el caso de una agudización, es fomentar una mayor educación, lo que permitirá que los pacientes tengan una mejor calidad de vida.

Dos de los problemas frecuentes en los pacientes con EPOC son la depresión y la ansiedad, por separado o asociadas. Según una revisión reciente, la prevalencia de los trastornos generalizados de ansiedad se cifra en el 10–33% de los casos, y los trastornos de pánico pueden llegar a aparecer en el 8–67% de los pacientes. La prevalencia de la depresión en pacientes con EPOC moderada-grave oscila entre el 7 y el 42%. La disparidad de estas estimaciones obedece a discrepancias metodológicas, así como a variaciones en los instrumentos utilizados. No obstante, en su conjunto se aprecia un considerable impacto que con frecuencia pasa inadvertido, puesto que se produce cierto solapamiento entre los síntomas de la EPOC y los de la ansiedad o la depresión.

¿Cómo mejorar la calidad de vida de los enfermos de EPOC y enfermedades pulmonares, y de sus familias? Aquí algunas recomendaciones:

  • Aprender a respirar de acuerdo con las dificultades de cada paciente.
  • Consultar al neumólogo ante falta de aire o expectoraciones de un paciente fumador activo o pasivo.
  • Consumir buena alimentación y beber suficiente agua diariamente.
  • Realizar sus actividades normales (levantarse, ducharse, vestirse, subir escaleras, etc) sin gastar mucha energía.
  • Aplicar correctamente las dosis medicadas y oxígeno, nunca actuar sin consultar al neumólogo.
  • Aspirar en forma lenta y profunda entre 10 y 15 segundos medicamentos inhalados.
  • Aprenda a respirar y toser mejor.
  • Hacer ejercicio según recomendaciones médicas.
  • Llevar una vida normal, no aislarse.

El Doctor Horacio Giraldo, Internista – Neumólogo, expresidente de la Asociación Colombiana de Neumología (ASONEUMOCITO), le invita a recordar…

  • La causa más frecuente de la EPOC es el tabaquismo, que también produce otras enfermedades, como el cáncer de pulmón.
  • Personas con antecedente de haber sido fumadores o fumadores activos deben consultar precoz y periódicamente con el fin de detectar temprano los cambios funcionales de la EPOC, e instaurar el tratamiento indicado.
  • El tratamiento de la EPOC no sólo mejora síntomas, sino que permite una mejor calidad de vida con menos exacerbaciones (episodios de empeoramiento de la enfermedad).
  • Dejar de fumar, incluso antes de que aparezcan los síntomas de la EPOC, es la mejor forma de evitar un deterioro acelerado de la función pulmonar.
  • El tabaquismo es una enfermedad, una adicción a la nicotina, por lo tanto, requiere manejo por parte del grupo médico y demás personal de salud
  • Los síntomas iniciales de la EPOC son disminución en la capacidad de ejercicio, y tos especialmente en las mañanas. Posteriormente aparece dificultad para respirar con ejercicios leves o aún en reposo.

¿Qué es la EPOC?

La EPOC es una enfermedad que afecta a hombres y mujeres mayores de 40 años que tengan antecedentes de una exposición prolongada a sustancias como el humo del tabaco, contaminantes ambientales y humo de leña, que dañan la capacidad de los pulmones para tener un flujo de aire adecuado. Esta enfermedad se manifiesta por ahogo o dificultad para respirar cuando esa persona ejecuta actividades tan cotidianas como bañarse, vestirse, caminar, subir escaleras y, más aún, cuando se dispone a realizar alguna actividad física.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud en 2004, unas 235 millones de personas que padecen asma, 64 millones que sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y otras millones de personas sufren de rinitis alérgica y otras enfermedades crónicas de las vías respiratorias que a menudo no llegan a diagnosticarse.

Síntomas

El principal síntoma de la EPOC es la disnea o “ahogo”, que puede estar acompañado de tos frecuente con o sin expectoración (flemas). Estos síntomas se pueden adicionar de agudizaciones de la enfermedad (episodios de deterioro de los síntomas cotidianos) que empeoran el pronóstico de los pacientes.

El alto sub-diagnóstico de la enfermedad, impide una intervención terapéutica y preventiva de manera oportuna, lo que puede conducir a que se detecte la entidad en fases ya muy avanzadas. Por ello, es importante que cualquier persona que haya estado expuesta a cigarrillo, humo de leña, etc. y que sea mayor de 40 años de edad y además presente falta de aire, tos o expectoración, se someta a un examen médico de control. Otros factores de riesgo están constituidos por exposición laboral prolongada a polvos y productos químicos (vapores, irritantes y gases).

Cómo saber si tengo EPOC

El diagnóstico de la EPOC se realiza mediante una prueba llamada Espirometría, destinada a medir la función pulmonar, recomendada para toda persona con los síntomas anotados y con exposiciones prolongadas a humo de cigarrillo, humo de leña, polvos o gases.

¿Qué es el asma?

El Asma es una de las enfermedades respiratorias más comunes, es de evolución crónica desde la infancia y tiene una prevalencia cada vez más en aumento.

El Asma afecta a personas de todas las edades, pero por lo general comienza durante la infancia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en la actualidad más de 300 millones de pacientes en el mundo padecen la enfermedad. En los Estados Unidos por ejemplo, hay más de 25 millones de personas con asma diagnosticada y en Colombia la prevalencia estimada es del 10.4%, es decir unos 4.7 millones de personas con la enfermedad.

¿Cómo evitar las ‘Crisis Asmáticas’?

Los pacientes y sus cuidadores, deben tener en cuenta las siguientes alertas desencadenantes de las crisis asmáticas:

  • Alérgenos en espacios cerrados (por ejemplo los ácaros del polvo presentes en la ropa de cama, las alfombras  y los muebles tapizados, la contaminación y la caspa de los animales domésticos)
  • Alérgenos en espacios exteriores (como pólenes y mohos);
  • Humo de tabaco
  • Productos químicos irritantes

Otros factores desencadenantes pueden ser el aire frío, una emoción extrema de enfado o miedo, y el ejercicio físico. En algunas personas el asma puede sobrevenir en respuesta a algunos medicamentos, como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos, o los betabloqueantes (empleados contra la hipertensión, algunos problemas cardiacos o la migraña). También la urbanización se ha asociado a un aumento de los casos de asma, pero no está clara la naturaleza exacta de esa relación.


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