Alia Ghanem es la madre de quien fue el hombre más buscado y odiado del mundo.
En una fotografía publicada por el diario británico The Guardian, aparece en su portada La mujer, de manos cruzadas y ataviada con una yihab encarnada y un vestido estampado, una caja de toallitas de papel a un lado y un retrato de su hijo de joven al otro, apareció.

Desde la muerte del antiguo líder de al Qaeda en 2011, es la primera vez que la madre y matriarca de una influyente familia de Arabia Saudita habla públicamente sobre la historia de su hijo y que pudo llevarlo a su extrema radicalización.
Según cuenta, la última vez que vio a su hijo fue en el año de 1999, momento en que Bin Laden aún vivía en Afganistán y dos años en antes de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Ya para entonces Bin Laden era considerado uno de los principales sospechosos de “terrorismo mundial”, luego de que se mudara a Afganistán en la década de 1980 para combatir contra las fuerzas soviéticas. “Fue un niño muy bueno hasta que conoció a algunas personas que prácticamente le lavaron el cerebro cuando apenas tenía 20 años de edad. Puedes llamarlo un culto. Aunque yo siempre le decía que se mantuviera alejado de ellos”, afirmó.

Según cuenta Ghanem, su hijo se convirtió en un hombre diferente. “mi hijo nunca reconoció lo que estaba haciendo, porque me amaba mucho”.

osama

Pero ¿qué pasó con la familia después del 11-S?

Según contaron algunos familiares, tras los ataques del 11 de septiembre fueron fuertemente interrogados por el gobierno saudita, que después limitó sus viajes y capacidad de movimiento. “Desde el hermano más pequeño hasta el mayor, todos nos sentimos avergonzados de él. Sabíamos que todos íbamos a enfrentar horribles consecuencias. Nuestra familia en el extranjero regresó a Arabia Saudita”, confesó Ahmad, uno de los hermanos. También aseguró que su madre aún sigue en “estado de negación” sobre la participación de Bin Laden en los atentados en contra de Estados Unidos y que culpa a las personas que lo rodeaban.

Casi dos décadas después, los Bin Laden pueden moverse con relativa libertad dentro y fuera del reino.