Odile Fernández superó un cáncer de ovarios con metástasis  gracias a que afrontó la enfermedad de una manera activa, con ayuda de la quimioterapia, cambios en su alimentación, ejercicio físico y equilibrio mental y emocional.

“Me habían dado un 95% de posibilidades de morir en cinco años. En principio, no se planteó como quimio curativa, sino paliativa, que podía alargar la vida unos meses o años. Pero yo no quería vivir unos pocos meses más, quería sanarme. Así que hice mi quimio junto con grandes cambios en la alimentación y en el tema emocional.”, afirma esta médico de familia que ahora ha tenido un segundo hijo y ha escrito varios libros para enseñar cómo se puede luchar contra este diagnóstico.

Sólo el 5% de las causas de cáncer son genéticas, el resto son factores medioambientales, de los cuales el  35% se atribuye a la alimentación, según el Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer. Tenemos capacidad de actuación, aunque tener un estilo de vida saludable no es algo milagroso, es un factor clave para evitar enfermedades. Alrededor de un tercio de los casos de cáncer podrían prevenirse, según la Organización Mundial de la Salud.

“Esta prevención debe englobar a la mente, tomar en consideración una alimentación eficiente y de calidad, así como incluir el ejercicio (lo mejor es practicarlo al aire libre) con fases de recuperación y descanso hasta llegar a la dimensión espiritual de la meditación” sostiene Ruediger Dahlke, doctor especializado en Medicina Natural y Psicoterapia.

Odile Fernández recomienda eliminar de la dieta  los alimentos precocinados, azucarados y refinados, la bollería industrial, los lácteos, las carnes rojas, los embutidos, las frituras y las barbacoas. Defiende la “dieta mediterránea tradicional”, como comían nuestras abuelas. Apostar por las frutas y verduras, cereales integrales, legumbres en forma de guisos y cocinar a fuego lento y al vapor. También aconseja incorporar los alimentos que son más efectivos contra la enfermedad, como cúrcuma, tomate, frutos rojos, uva negra, brócoli, coliflor y aceite de oliva, entre otros.

Existe una desconfianza generalizada hacia estos remedios naturales, que además de ser efectivos, son mucho menos invasivos que los tratamientos farmacéuticos. “Hay pacientes que si no salen de la consulta con su pastilla creen que eres un mal médico. Pero cada vez más profesionales contamos al paciente lo que puede hacer para prevenir la enfermedad. Los médicos y sanitarios tenemos mucho poder en este sentido. Más medicina preventiva y menos pastillas”, afirma Odile.

Por: Paula Martínez Camino

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