Con el objetivo de proteger sus operaciones en Estados Unidos, ante la posibilidad de perder desde este martes su acceso al aeropuerto JFK de Nueva York, la aerolínea Alitalia – Società Aerea Italiana, que opera bajo el nombre Alitalia, se declaró en bancarrota.

La compañía remitió su declaración a un tribunal en Nueva York, que celebrará una audiencia sobre el caso el próximo 26 de junio, según documentos judiciales consultados por Efe. En su escrito, la aerolínea que está gestionando en Italia una posible venta que la salve de la quiebra, subraya que su intención es continuar con normalidad con sus actividades y seguir efectuando pagos, pero defiende la necesidad protección para garantizar la estabilidad de sus operaciones.

En concreto, la empresa explica que la operadora de la Terminal 1 del aeropuerto JFK de Nueva York le había notificado que daría por terminado su contrato este martes si no saldaba pagos que le reclamaba. Ello, según la compañía italiana, le obligaría a dejar de operar sus vuelos diarios a Nueva York, cortando una “vía sustancial de ingresos”.

Según Alitalia, sus operaciones en EE.UU. generan aproximadamente el 30 % de su facturación total y sólo sus vuelos desde y hacia el aeropuerto JFK suponen alrededor del 15 %.

Además, la empresa señala en documentos remitidos al tribunal que también estaba en peligro de perder su acceso a servicios de internet y teléfono a partir del 20 de junio, lo que obligaría al cierre de su centro de llamadas e impediría actividades rutinarias.

En abril, los trabajadores de la aerolínea rechazaron un preacuerdo alcanzado por la dirección y los sindicatos para sanear las cuentas de la compañía, sin beneficios desde 2002.

Finalmente, el Gobierno italiano intervino nombrando a tres comisarios para que elaboren un plan que salve a Alitalia de la quiebra y aprobando un préstamo de 600 millones de euros para garantizar sus operaciones en los próximos meses.