Los altoparlantes incendiarios surgidos en la ciudad no datan de tiempos recientes, no; y si los recuerdos no me traicionan, creo estar seguro que aparecieron por allá para la época del segundo gobierno de Nicolás Curi Vergara, y brotaron desde los inicios de este fugaz mandato del alcalde más popular que ha tenido Cartagena.

Y muchos se preguntarán, pero ¿cómo fue y por qué razón nacieron estos desmanes contra la institucionalidad?

La pregunta, aparentemente, parece no ser muy fácil de responder o de encontrarle justificación sobre todo si no se tiene una buena información de la historia política de la ciudad, especialmente, de la más reciente, la que parte de la etapa de la elección popular de alcaldes; entonces, ¿cómo fue que nacieron estos altoparlantes incendiarios en la ciudad, podrán ustedes, con razón, volverse a preguntar.

Para mi humilde entender, y de pronto pueda que me equivoque, lo cual espero que sea lo menos posible; creo, puntualizando, que estos altoparlantes incendiarios en Cartagena nacieron producto de la derrota que en las elecciones del año 1997 sufrió el medico Carlos Díaz Redondo de parte del elegido alcalde de Cartagena, Curi Vergara.

Este acontecimiento ocurrido a partir de la derrota del que después, en el año 1999, fuera elegido como primer mandatario de los cartageneros, el médico Carlos Díaz Redondo, encontró un campo bastante abonado en varios medios comunicación, entre ellos, emisoras radiales de la ciudad.

Para esa época, a la que me he venido refiriendo, ya las emisoras radiales habían iniciado un particular esquema, y con él, contribuido al surgimiento de los altoparlantes incendiarios al arrendarles, como concesionarios, espacios de radio que han sido usadod para burlar el control, las buenas costumbres, el respeto, la imparcialidad y la decencia como principios que deben ser parte fundamental de todo aquel que se ponga detrás de un micrófono.

De este modelo de excesos y pletóricas ofensas a través de la radio, iniciado, como ya dije, desde aquella época en que fue derrotado el médico Carlos Díaz Redondo, se empoderaron ciertos periodistas que viendo vencido a su favorito, y de acuerdo a las circunstancias, o a sus propios beneficios, se atrincheraron detrás de un micrófono para denigrar, ultrajar, agraviar y ofender, por encargo, o por patrocinio de ciertos elementos “non sancto” que quedaron y siguen viudos del poder. Esto es duro decirlo, pero es la verdad.

Este mismo modelo que no sólo se ha venido replicando en la ciudad y que se encuentra enquistado como un modelo de presiones, se ha repetido y aún persiste en ciertos periodistas amigos del candidato a la alcaldía de Cartagena que en las elecciones del año 2007 perdió las elecciones con la elegida alcaldesa, Judith Pinedo Flórez, la “Mariamulata”, me refiero al señor Juan Carlos Gossaín Rognini. Repito, esto es duro decirlo, pero es la verdad.

Repitiéndose el modelo, ahora, con la derrota de William García Tirado en sus aspiraciones por llegar a ser alcalde de la ciudad, vuelve y se repiten las ofensas, injurias, calumnias, y todo cuanto constituya ofensa y atrocidad y pueda expresarse a través de los micrófonos por parte de los amigos del derrotado candidato, y en contra del ganador, el alcalde William Dau Chamatt.

Finalmente, lo curioso de todo esto, y casi confirmatorio de estos perversos escenarios de la vida política de la ciudad es que durante el tercer gobierno de Nicolás Curi (2005-2008), y ya más atemperado en sus emociones el fallecido ex alcalde, atendió de especial manera y a manos llenas, contractual y burocráticamente, a los periodistas que habían sido sus más implacables críticos en su segundo mandato.
Esto es duro decirlo, pero es la pura verdad.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018