Amenazar a un periodista es atentar contra la sociedad

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Lo que en este espacio escribo es mi responsabilidad y de nadie más. No es responsabilidad del Periódico El Sol Web.

Hoy quiero expresarles a título personal; porque soy periodista, y como presidente de Periodistas Asociados de Bolívar, organización adscrita a la Federación Colombiana de Periodistas, Fecolper, manifiesto mi indignación por las amenazas en contra de mi colega, Carlos Figueroa Díaz, quien es vicepresidente de Periodistas Asociados de Bolívar. No por estar agremiados, sino porque han querido coartar el derecho que tenemos los comunicadores y que tiene cada colombiano.

La Constitución colombiana nos da ese derecho no solo a los periodistas; a cada ser humano no importando la raza, estrato social o lugar donde nació.

El periodismo es una profesión que se debe a la sociedad, que está al servicio de la humanidad y como la del médico, la del policía o del doctor, tiene sus riesgos y los asumimos; más cuando es un derecho contemplado no solo en las leyes colombianas; también en el Derecho Internacional Humanitario.

Cuando se atenta o amenaza a un periodista no solo se atenta contra esa persona que informa, también se atenta contra la libertad de expresión y contra la sociedad que tiene derecho a estar bien informada. Por eso hoy invito a apoyar ésta hermosa labor. Hoy nos reunimos al pie de la emblemática Torre del Reloj, en la plaza de La Paz, exigiendo paz en nuestra profesión que está al servicio de la sociedad.

Exigimos vehementemente a la Fiscalía General de la Nación que llegue hasta las últimas consecuencias; que investigue y que judicialice a los responsables de éstas intimidaciones contra nuestro compañero. De igual forma a la Unidad Nacional de Protección, iniciar la ruta para brindarle al colega medidas de seguridad y al gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, que se pronuncie; ya que uno de los implicados en éstas amenazas es funcionario público de la Gobernación de Bolívar.

Me pongo en los zapatos del periodista Carlos Figueroa Díaz; porque ya he estado en ellos. Yo también he sido amenazado y sé lo que se siente y se vive cuando esto pasa.

No podemos permitir que esto quede impune y que cualquiera pretenda callarnos. No nos vamos a callar.

Los administradores de justicia, los funcionarios públicos, la fuerza pública, debe dar ejemplo y no afectar el libre desarrollo de un periodista y menciono estos sectores porque lamentablemente es de donde más provienen amenazas a la prensa.

En Colombia más de 100 casos de amenazas y vulneración al derecho a la libertad de prensa se han registrado este año y esto debe escandalizarnos en un país que camina hacia La Paz.

Pretender callarnos es pretender que millones de personas dejen de conocer información que es su derecho recibirlas.

Repito amenazar a un periodista es atentar contra el derecho de toda una audiencia, oyentes, lectores o televidentes. ¡No nos vamos a callar!