La vida sentimental de cada uno de nosotros siempre tiene presente esos capítulos que conducen a ese pensamiento de inagotable asombro, todos hemos vivido, vivimos y viviremos experiencias que dejan huellas imborrables. Cuando nos enamoramos de la persona correspondida vivimos lo mejor de nuestra vida, qué lamentable enamorarse y no ser igualmente correspondido, todos en más de una ocasión hemos vivido esa vivencia decoradas con profundas nostalgias.

¿Cómo llega el amor? El amor siempre llega de sorpresa, a veces llega por poco tiempo pero deja un sabor de singular descripción, otras veces llega para permanecer toda una vida, en éstos tiempos esos amores viven globalmente con magistral escasez. Cuándo el dulce y verdadero amor se accidenta con uno, debemos estimularlo con toda la sublime belleza que este mundo nos obsequia, en incontables oportunidades no valoramos la esencia de ese divino sentimiento de nombre amor.

Una de las pocas fotos que quedan de la pareja

¿De quién debemos enamorarnos? Debemos enamorarnos de quien tiene principios y valores de notable eminencia, enamórate de quién te dedica tiempo con acertada y fina delicadeza eso no tiene precio, si tu lo vives en esta era tecnológica es señal que eres la persona más afortunada bajo el resplandeciente cielo azul, los deliciosos e inolvidables momentos del amor nacen de los pequeños e inesperados momentos que se viven gustosamente, invadidos por la deleitable fragancia del universo.

Los científicos y famosos artistas, en su mayoría viven una vida sentimental con gran acento de soledad, existen historias de amor de grandes celebridades que aportan magníficos contenidos para escribir novelas, artículos, poemas, canciones etc., una de las historias de amor más impresionante del siglo pasado fue la de Rubén Darío (1867/1916) y Francisca Sánchez del Pozo (1879/1963). El amor de ellos fue un amor genuino desde el primer instante, mutuamente quedaron hipnotizados, ella era analfabeta y él ya era un bardo de renombre internacional, el amor venció los innumerables estereotipos de ese entonces, desviaron todos los comentarios negativos para perderse en ese maravilloso amor con firmeza pasión.

Una mañana de 1899, el príncipe de las letras castellanas paseaba por la Casa Campo, un recinto ajardinado de Madrid, en compañía del escritor Ramón del Valle-Inclán, aunque algunos afirman que ellos no andaban paseando, sino que se habían perdido y no encontraban la salida, cuando de repente se encontraron con esa hermosísima flor que más tarde el poeta mexicano Amado Nervo la bautizaría como la “princesa paca”. “Se reían y me echaban piropos. Les obsequié unas flores. Las aceptaron. Después, a los dos días, los volví a ver. Vino a visitarme”, recordaba la propia Francisca en una entrevista que le hicieron cuando tenía 82 años y habían transcurrido 59 desde de aquel episodio y 41 de la muerte del poeta.

Rosa Villacastín (nieta de Francisca Sánchez) y Manuel Francisco Reina se han destacado con esta novela histórica “La princesa Paca: La gran pasión de Rubén Darío” donde narran esta admirable historia de amor, “La princesa Paca es una novela basada en la historia real del último amor de Rubén Darío, Francisca Sánchez del Pozo. En un relato que rezuma pasión por los cuatro costados, la novela repasa la vida de Francisca y Rubén desde el preciso instante en el que se conocieron en los reales jardines, allá por el año 1899. Con un riguroso fondo histórico, los autores de La princesa Paca nos descubren una historia desconocida para el gran público pero que supuso un importante desafío para los convencionalismos de la época”.

Sino has visto esa película te comparto el link; https://youtu.be/27pihN5BWPo.

Rubén y Francisca tuvieron tres hijos. “La primera fue una mujercita de nombre Carmen, quien murió de viruela a los nueve meses de nacida; luego nació el primer Rubén Darío Sánchez, a quien Rubén llamó Phocas, el campesino. Murió de pulmonía a los dos años. El segundo Rubén Darío Sánchez, a quien Rubén llamaba “Güicho” le sobrevivió y fue su heredero universal”. Esta historia es probablemente la más deslumbrante de las historias de amor, que han vivido incontables de famosos y sobre todo poetas. En nuestros días el amor vive inmensamente descolorido e invadido de requisitos innecesarios, nunca olvidemos que para ser felices no se necesita que tu pareja sea de tu mismo nivel social, económico e intelectual, amarse y respetarse con exclusiva libertad es lo ideal en una pareja.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta