Cierto es que, la paternidad es un derecho humano pero se debe ejercer consecuentemente. Además, la presencia de familias pobres muy numerosas es un tema, que siempre preocupa a los países subdesarrollados. Entendamos que, nuestro planeta está súper poblado en algunas regiones, lo cual plantea problemas de falta de alimentos, de empleos y vivienda, principalmente.

Por eso, se debe hacer conciencia a muchas parejas para que eviten tantos hijos. Empero, la Iglesia se mantiene reacia al uso de anti conceptivos y métodos de esterilización, en cambio supone la abstención sexual.

Pero la verdad de que, ya es momento de que el Magisterio de la Iglesia cambie su posición tan ortodoxa. Claro, esa apertura no debe implicar la rienda suelta a una sexualidad irresponsable, y sin valores morales.

Por otra parte, las naciones deberían crear programas de esterilización, tendientes a regular la natalidad en los casos de mujeres con problemas mentales, de drogadicción, promiscuidad y en pobreza extrema, al punto que después de más de un embarazo, se les realice una intervención quirúrgica.

También, se debieran realizar convocatorias comunales en los sectores marginales o rurales, para dar charlas sobre el tema de regulación de natalidad.
Sin embargo, este tema es un asunto de valores culturales, pues en algunas regiones del planeta, es mal visto que los matrimonios y parejas tengan pocos hijos, pero no han meditado sobre las consecuencias globales que esto conlleva.

Irónicamente, muchas personas buscan la solución mediante los abortos, lo cual implica un vil genocidio. O sea, la humanidad ha intentado la forma fácil de solucionar ciertas cosas, pero en el fondo eso no ha detenido el ejercicio de una sexualidad irresponsable.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos