Del reciente ejercicio de la Consulta Popular, se ha dicho, que desde la óptica política es un resultado impactante. Y sí que lo es aunque el logro del umbral esté todavía en veremos en virtud a la “confusión” del señor Registrador Nacional en cuanto a la interpretación del umbral de participación y el umbral de aprobación, dos cosas diferentes que deben resolver los Magistrados del cuestionado Consejo Nacional Electoral. Entonces, aún, no se ha dicho la última palabra acerca de su aprobación.

Hasta ahora, sin incluir los votos nulos y las tarjetas en blanco, se ha tomado como mayor número de participantes los 11.673.166 votos que obtuvo la pregunta número dos, la que consultó sobre la prohibición para que los condenados por corrupción contraten con el Estado. Sobre este segundo punto el 95,54% de los votantes lo hizo por el SÍ; y sólo el 0.45 %, lo hizo por el NO.

Los provisionales datos arrojan que la Consulta está distando de sólo 467.176 votos del hasta ahora discutido umbral de 12.140.342, los que por disposiciones legales son equivalentes al 33 % del potencial de sufragantes en Colombia; y los que en porcentaje mayoritario votaron por el SÍ las siete preguntas contra la corrupción.

Todavía no se sabe a ciencia cierta si la Consulta pasó o no pasó. Habrá que aguardar por el resultado definitivo de las urnas, pero mientras tanto, hay que seguir la lucha contra la corrupción, desnudándola; ya que si por la vía legal no se logra derrotar, por lo menos por la vía de la sanción social algo podría lograrse.

A pesar de los vaivenes, cada vez se está demostrando el mayor empoderamiento del pueblo cuando se le convoca a expresarse libremente en las urnas. Los resultados hablan por sí solos. El primer Plebiscito de la era republicana, el del domingo 1 de diciembre de 1957, con el que se invitó al pueblo a expresarse sobre la conveniencia o no del Frente Nacional, tuvo una participación superior al 95%; pero el Referéndum de Uribe, el del año 2003, no contó con la misma suerte. Ni superó el umbral del 25%, ni fue aprobada ninguna de las 15 preguntas formuladas.

Hace un poco menos de dos años, el Plebiscito de Santos, el del Acuerdo de Paz, el del 2 de octubre de 2016, y al que solo se le exigió el 13% como umbral, alcanzó una participación superior al 37%; ¿y que decir de los recientes 8 millones de votos alcanzados por el candidato de la izquierda a la Presidencia el pasado mes de junio?

Cada vez parece aproximarse más el objetivo. La derrota de la corrupción. La que no se ha podido lograr, ni se logrará por la vía del Congreso ni por iniciativas del ejecutivo, sino sólo si el pueblo lo ordena.

Colombia está cundida de organismos que dicen luchar contra la corrupción que ahoga al sector público. Hay Procuradurías, Contralorías, Fiscalías, Personerías, Veedurías, Secretarías de Transparencia, “Funcicares” Oficinas de Control Interno y Disciplinario; y a todas, sin excepción, las vencen los corruptos.

Por todo esto, sólo si continuamos desnudando la corrupción, se endurecen las penas y se procura renovar la mente y la actitud de los servidores públicos se podrá alcanzar el objetivo.

Finalmente, ojalá los corruptos empiecen a desmovilizarse.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018