Un recorrido diferente en bicicleta, a caballo, caminando o corriendo donde las motos y los carros no son bienvenidos.

Historia

El Ferrocarril de Antioquia fue una red ferroviaria de carga y pasajeros de Colombia. Su construcción comenzó en 1874 y terminó oficialmente con su inauguración en 1929. El ferrocarril unió la región central del departamento de Antioquia, Colombia, con el río Magdalena, situado, al oriente del centro de Antioquia, y con las provincias localizadas al sur del departamento, esto es, Caldas y el Valle del Cauca. El Ferrocarril de Antioquia sacó a esta provincia de su histórico aislamiento geográfico con relación al resto de Colombia durante varios siglos.

La mayor importancia del Ferrocarril de Antioquia radica fundamentalmente en que Antioquia es un territorio demasiado escarpado geográficamente, y la construcción de líneas férreas en semejante difícil territorio representó una empresa colosal para la tecnología de finales del siglo XIX.

La minería del oro en Antioquia comenzó en el siglo XV y comandó la economía de Antioquia desde la Conquista española hasta el siglo XIX inclusive. La ganadería, la agricultura, y especialmente la artesanía y las manufacturas industriales, prácticamente no existían en Antioquia, que incluso tenía que importar de otras regiones estos bienes. La provincia dependía, prácticamente, de la minería, especialmente del oro.

Este precario estado de Antioquia con relación al resto del país duraría hasta mediados del siglo XIX, época después de la cual, y muy tardíamente, esta provincia comenzaría a alcanzar su autosuficiencia agrícola. En este estado de cosas influyó mucho el aislamiento casi total de la región con relación al resto del país, el cual se encontraba por entonces mucho mejor interconectado. Además, también influyó el hecho de que Antioquia nunca fue hasta entonces una provincia de grandes haciendas o latifundios, que en estas tierras fueron mucho menores que en otras provincias colombianas. Esto condujo a una agricultura de fincas o parcelas de tipo familiar, circunstancia que tiempo después provocaría la colonización antioqueña del occidente colombiano al igual que el surgimiento y explosión de la economía del café.

Por todo ello, la conformación y acumulación del capital en Antioquia se debió fundamentalmente a la minería y al comercio, en tanto en gran parte del resto del país los capitales se formaron nacidos en su mayoría de la ganadería y la agricultura.

Luego de la preponderancia de la minería, y por consiguiente el comercio de ella derivada, en la provincia por fin, el las vegas del río Cauca, en el suroeste antioqueño suroeste de la región y en la que zona que hoy se denomina el viejo Caldas, se comenzaron a ampliar las actividades agrícolas y ganaderas.

En 1934, comienza a verse el déficit del Ferrocarril de Antioquia. En 1947, se repite la huelga. Las carreteras construidas en un principio para apoyar el tren, comienzan poco a poco a constituirse en una amenaza para su supervivencia.

El ferrocarril comienza pues a tener competencia fuerte por parte de otros medios de transporte, batalla que pierde por alto margen. La preponderancia de carreteras entre 1930 y 1950, genera una fuerte competencia entre medios de transporte y una guerra de tarifas. La compra por parte del Ferrocarril de Antioquia en 1951 de dos locomotoras Diesel austriacas, que luego tuvo que vender a Ferrocarriles Nacionales en 1956, generó una deuda de US $ 26.580, lo que comenzó a hacer tambalear la estabilidad económica de la empresa. Otra de las estocadas que dieron muerte al tren, fue la construcción del Oleoducto Puerto Berrío – Medellín, ya que antes, el petróleo se transportaba por tren.

Finalmente, en el año de 1961 se da por finalizada la gran Empresa del Ferrocarril de Antioquia. Mediante ordenanza del 15 de agosto de 1961, se aprueba la venta de la empresa a la nación.