Un rayo de luz entra por la ventana y da de lleno en la maceta del cuarto, la hoja se fragmenta en distintos colores generando un caleidoscopio orgánico; ésa es la señal de que el ácido surgió efecto. Tres minutos (que se sienten como 30) son suficientes para sentir a detalle cada color recorriendo mi cuerpo, es entonces cuando sé que debo fumar la salvia. Prendo el cigarro a mi lado y en unos segundos la hermosa hoja desaparece.

Me elevo cientos de metros y veo montañas a lo lejos y un ejército caminando hacia su perdición, siento que soy Dios y necesito intervenir, pero me abstengo de hacerlo. Antes de poder entender qué pasa, estoy de nuevo viendo la hoja de la maceta que se continúa fragmentándose en luz y color. Es entonces cuando tomo los pinceles y comienzo a pintar.

Una mínima visión bajo el efecto de cierta droga puede llevar al artista a crear obras únicas y emotivas. La idea de asociar las drogas y el arte es tan vieja como los clichés que se le dicen a cualquier estudiante de Arte, Filosofía, Letras o Humanidades en general. “¿Pues de cuál fumó?” dice alguien alejado del mundo del arte al ver un cuadro abstracto y aunque grandes obras están alejadas de ese cliché hay artistas que lograron sus mejores trabajos alterando su realidad.

Se conoce la adicción de Basquiat a la heroína, misma que acabó con su vida, pero su genio creativo nada tenía que ver con las drogas y él era capaz de abstraer la suciedad de las calles, los problemas raciales y la ira interior en esos impactantes cuadros sin necesidad de poner una aguja en su brazo. Su adicción sí convivió con el arte, pero no deberíamos pensar que las drogas son la única forma de crear. Los siguientes artistas vivieron bajo la influencia de las drogas y transformaron el mundo del arte para siempre.

Phillip K. Dick – Anfetaminas

Tal vez el mejor escritor de Ciencia Ficción de la historia. Las narraciones de Dick tienen que ver con Historia, la máquina, la realidad y el ser. Bajo los efectos de las anfetaminas la mente del escritor lo obligaba a escribir y no parar hasta pulir a la perfección sus obras. “Do Androids Dream of Electric Sheeps?” es su libro más importante, mismo que fue adaptado a “Blade Runner” y no es difícil entender qué pasaba por la mente del escritor al ver esas escenas llenas de color y desolación.

Ilyich Tchaikovsky – Alcohol

El alcohol ha marcado la vida de miles de personas. Una de las drogas más peligrosas por su legalidad ha sido parte de la vida de Ernest Hemingway, Jackson Pollock, Jack Kerouac y muchos más. Por la vida de Pollock podemos notar los estragos de la bebida en la vida y con los escritores es difícil no encontrar su adicción en muchas páginas, pero con Tchaikovsky es difícil escuchar al alcohol. Sin embargo, el compositor de los más legendarios ballets combatía su depresión con alcohol. Incluso se cuenta el profundo aprecio que sentía por Johannes Brahms se dio porque las dos veces que estuvieron juntos hablaron de la vida y la música mientras consumían una cantidad industrial de vodka.

Andy Warhol – Obetrol (Adderall)

El mejor peor artista de la historia vivía el glamour, éxito y fama que pocos han experimentado, por lo que las drogas no eran parte de su inspiración, sino de su dieta. Hablar sobre The Factory puede evocar a más drogas que pensar en Studio 54. Warhol tenía tiempo para todo: fiestas, desfiles, entrevistas, reclutamiento de los mejores artistas y creación artística. Muchas veces consumía Obetrol, que ahora se conoce como Adderall para concentrarse durante largas sesiones de creación.

Damien Hirst – Cocaína

Muchos consideran a Jeff Koons el sucesor de Warhol, pero si hablamos de uso de drogas tiene que ser Hirst (aunque Koons también tiene un largo historial de sustancias). La cocaína fue la droga de elección de Hirst, pero también usó LSD y otros alucinógenos. En una entrevista para The Daily Mail confesó que dejó las drogas: “Puedo tomar y puedo drogarme y puedo producir arte. Al principio lo haces excelente, pero sólo puedes hacer eso por un corto periodo de tiempo”.

Vincent van Gogh – Absenta y digitalis purpúrea

Los artistas del pasado no están exentos del uso de estupefacientes. Baudelaire y otros escritores usaban absenta para escribir, mientras que van Gogh lo usaba para combatir su depresión y también para inspirarse. No hay artista más reconocido que van Gogh y aunque el digitalis purpúrea que usaba para combatir la epilepsia hacía que viera todo amarillo, la absenta también lo llevó a cambiar el arte para siempre.

Mark Rothko – Antidepresivos y alcohol

Siempre en depresión, Rothko creó para escapar de la dolorosa existencia y eso lo llevó a consumir grandes cantidades de alcohol. Hijo de un doctor en Piscofarmacología, durante sus últimos años se entregó a la adicción de los antidepresivos. Lamentablemente ni siquiera eso lo pudo salvar del suicidio. Los cuadros abstractos de Rothko tienen una carga emotiva tan grande que en algunos podemos sentir el grito de auxilio del pintor, sobre todo en los últimos que eran mucho más sombríos que los que pintó durante toda su carrera.

Pablo Picasso – Opio, morfina y hachís

Tal vez junto a van Goh y Dalí, es el otro pintor más famoso del mundo. Su método cubista puede ser muy criticado pero sin duda la teoría que encierra fue revolucionaria. El tiempo fragmentado, las distintas caras de una misma cosa y más nos hacen pensar en nuevas teorías que surgieron en esa época, tales como la de la relatividad y el inconsciente. Todo parece converger a la perfección y más si añadimos algunas drogas duras que el artista ingirió a lo largo de su vida.

Stravinsky – Farmacos

La genialidad de la música clásica también tiene drogas en su historia. Beethoven bebía mucho, Schumman experimentó con peligrosas sustancias como el arsénico y mercurio para tratar la sífilis y dolores en la mano, Leonard Bernstein usó calmantes y Stravinsky, en la última entrevista que dio, aceptó haber abusado de muchas drogas sintéticas.


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