Pedrito Pereira

No piensen que Pedrito Pereira, nuestro encargado alcalde, lo que nos ha hecho sentir, faltándole pocos días para dejar el Palacio de la Aduana, es la alegre costumbre puertorriqueña y cubana de llevar a casas ajenas y de manera repentina o por sorpresa la alegría de las sanas parrandas propias de la navidad, no; Pedrito, con la aprobación de la APP para la construcción del llamado Corredor Portuario y sus dos nuevos peajes, adicionales a los cuatro existentes, lo que a la ciudadanía le ha asestado es más que un asalto, es un verdadero atraco.

Que quede claro, la vía, Corredor Portuario y/o Quinta Avenida de Manga, es supremamente importante y necesaria para el desarrollo de la ciudad, eso es indiscutible; pero lo que es sí es discutible por no ser sensato ni justo es que dicha obra se construya bajo un esquema de asociación público-privada que con la instalación de dos nuevos peajes y el uso de los cuatro existentes recaudará durante treinta años y con el dinero del bolsillo de los cartageneros la inversión que se haga.

Pedrito, que se justifica con el Plan de Desarrollo aprobado al alcalde Manuel Vicente Duque para darle paso a la construcción de esta obra con el modelo APP era obvio que no se inmutara ni se preocupara en atender las constantes reclamaciones que se han hecho insistiendo en el desmonte de los peajes internos de la ciudad por haberse cumplido la Tasa Interna de Retorno, o sea, el recaudo total de la obra; repito, era obvio, el plan de Pedrito estaba concebido, y a eso llegó.

Todos estos hechos alrededor de la Construcción de este Corredor Portuario recuerdan las catapultas de irregularidades y hechos de corrupción que desde la Alcaldía y el Concejo de la época se generaron en la también cuestionada vía llamada dizque Corredor de Carga, a la cual bajo dadivas o sobornos se le cambió por autorización administrativa, y por más de una ocasión, el trayecto inicialmente trazado, el cual bordearía la bahía hasta llegar a Mamonal.

Pero no fue así, este Corredor de Carga sirvió, como también servirá el Corredor Portuario para que las familias corruptas y politiqueras de Cartagena, y aún, venidas de la Zona Andina, se sigan enriqueciendo.
Hasta ahora, con lo que Pedrito está cerrando su encargo como alcalde es lo que para la ciudadanía significa la “clavada del siglo”, pero para el mandatario, dice la gente, significa el negocio del siglo, esperando, además, y lo más probable, que antes de “pitos” nos sorprenda con dos nuevas arremetidas o asaltos de navidad a su propio estilo, al estilo Pedrito, el estilo solapado.

Uno de esos dos asaltos de navidad que se dice hará Pedrito antes de desmontarse del sillón de la Aduana, y con los que se despedirá, será la prórroga que a sus amigos del alumbrado público extenderá por nueve años al contrato a la concesión que presta este deficiente servicio en la ciudad.

Y el otro, y último, de estos dos asaltos de Pedrito, eso creemos, y que es con el que probablemente cierre con broche de oro su mediocre gestión, será la casi irreversible, onerosa e injusta tarifa de tres mil cien pesos que en contubernio con el gerente de Transcaribe y con quien haga el papel de payaso remplazándolo en la directiva de este Sistema de Transporte, en razón a su impedimento, fijará los pasajes en este medio de transporte.

Definitivamente, parece que los alcaldes que últimamente ha tenido Cartagena, elegidos, o encargados, nada de diferente tienen con los frecuentes tsunamis asiáticos que arrasan con todo lo que encuentran a su paso.

Por fortuna, a partir de enero de 2020, hay vientos de esperanzas.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018