Poco después de que Evo Morales anunciara su renuncia a la presidencia de Bolivia, manifestantes opositores ingresaron a su residencia en Cochabamba para destruir sus pertenencias.

Las paredes fueron rayadas con fuertes mensajes en su contra, como “asesino”.

Morales renunció después de perder el apoyo de militares y que la Organización de Estados Americanos (OEA) revelara numerosas “irregularidades” en los comicios del pasado 20 de octubre.