Los astrónomos del interferómetro ALMA (Atacama Large Millimeter Array) encontraron un brote de rayos gamma (GRB por sus siglas en inglés) causado por la explosión de una supernova que se convirtió en un agujero negro.

De acuerdo con los científicos, el evento ocurrió a una distancia de 2.000 millones de años luz, cuando el recién nacido agujero negro aglutinó la materia que componía a la estrella y literalmente eructó un brote de rayos gamma corto, pero increíblemente intenso hacia la Tierra.

Este brote se detectó por primera vez en 2016 y se le dio el nombre de GRB 161219B, pero hasta ahora no estaba claro porqué duró mucho más de lo esperado, comenta el columnista de International Business Times, Immanuel Jotham.

Así, los rayos gamma ocasionados por la explosión desaparecieron de la vista en cuestión de siete segundos, pero largas ondas de luz persistieron durante varias semanas. Ello ocurrió porque este potente brote de rayos gamma ‘rebotó’ contra los escombros que rodeaban a la estrella.

Los investigadores afirman que estas observaciones dieron información nueva sobre la complicada naturaleza de los GRB e hicieron posible que un equipo de astrofísicos pueda crear el primer vídeo de una explosión cósmica que llevó a la formación de un agujero negro.