Así se vive en un pueblo sin internet

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En cuanto Ángel Moralesllegá a la intersección de las dos carreteras cercanas a Chichila, su pueblo, levanta el teléfono. Acomoda hacia atrás el machete que lleva en la cintura y, al pararse de puntitas, las botas plásticas que lleva al campo se le bajan desde la altura de las rodillas a la mitad de las pantorrillas.

Pero nada. No hay señal de internet a pesar de que estira ambas manos hacia arriba, buscando uno de sus puntos casi mágicos para un cibernauta como él.

“Esto sí que friega a uno”, dice molesto aunque su expresión es más bien de resignación.

Chichila es parte de la estadística de Guerrero, el segundo estado peor conectado del país con 58% de sus habitantes sin disponibilidad de la tecnología de la información y sólo por detrás de Chiapas, según la encuesta 2016 del Instituto Nacional de Estadística e Informática.

El INEGI encontró mucho más. Por ejemplo que sólo 62.4 millones de mexicanos de los 120 millones de mexicanos se declaran usuarios de Internet y que la mayoría tiene menos de 35 años, un alto nivel de estudios y vive en la ciudad.

Ángel no encaja casi en nada de ese perfil: tiene 42 años, es campesino con estudios de primaria y tiene su hogar en el lugar de origen de sus ancestros, un poblado de apenas 200 habitantes dispersos en casas construidas a lo largo de un río; sin embargo, quiere estar en línea.

“Me gustaría poder hablar sin tanto trabajo con mi hermano que vive en Estados Unidos,mandarle fotos de los maizales o buscar ahí las medicinas para mis plantas y es muy difícil conectarse aquí”.

Sidronio Morales, su padre,  lo mira de lejos y mueve la cabeza. A sus 74 años no duda que puede haber algo bueno “por ahí”, en la web, pero le fastidia que su hijo “friegue y friegue”porque no hay señal, porque tiene que ir lejos  para hacer “quién sabe qué”.

El quién sabe qué es caminar por la carretera que está a media hora del pueblo en busca de unos minutos de conección a internet; seguir loma arriba hasta llegar al llano donde hay mejor recepción aunque ésta de todos modos es lenta: ente cinco  y 10 minutos para ingresar a cualquier página.

Por eso a veces Ángel prefiere quedarse en casa al volver del trabajo, ver alguno de los dos canales de televisión pública(el 11 o el 28) y los fines de semana salir a cazar conejos con los amigos del pueblo.

“Con buena suerte hemos cazado venados”, dice con un ligero brillo en los ojos mientras se seca el sudor de una larga jornada y se prepara para pastorear los chivos y ayudar a su padre quien en este momento lleva una resortera en la mano con la que lanza piedras a los animales ariscos.

“También podemos ir a pescar”, cuenta mientras señala hacia el río donde el sol baña una casita de tres cuartos y un patio de tierra rodeada de flamboyanes y anonas y tres niñas retoza en la tierra con unos juguetes de plástico: juegos de té, toritos, muñecas con cabellos desgreñados…

– ¿Cuál es su juego favorito?- pregunto, pero las chicas no responden: salen corriendo para esconderse.

Bernarda Granados, la madre, aparece detrás un hueco que tiene como puerta  una cortina improvisada, mitad cobija mitad lona, que en otros tiempos sirvió de pasquín para alguna campaña política. “Cuando el PAN gobierna, se nota”, reza en letras azules.

“Aquí nunca ha habido esas cosas de internet, pero ni falta hace: ya vio cómo juegan mis hijas”, cuenta ella.

Bernarda dice que tampoco necesita nada en qué entretenerse porque sus nueve hijos y la casa le quitan todo el tiempo: lavar la ropa, cocinar, hacer tortillas a mano y de vez en cuando ayudar a su marido en el campo.

El esposo irrumpe en el patio con una sonrisa de oreja a oreja. Viene de cazar los  tejones que hace días no dejan en paz su frijol de temporal: ahora es época de lluvias, es abundante y los animales hacen su agosto.

¿Que si necesito conexión a internet? Ni me gusta el celular, dice apenas antes de cambiar de tema: si le va bien este año con los jitomates se comprará una camioneta nueva y motocicletas a los hijos que faltan. El año pasado compró dos que usan los chicos para ir a El Platanar, el pueblo más cercano a usar internet. “A ellos sí les gusta, pero a mí no, ¿para qué?”

Cobertura de Internet en México

  • 57.4% de los mexicanos (62.4 millones) se declara usuario de internet.
  • 70.5% de los cibernautas tienen menos de 35 años.
  • 77.7 millones de personas usan celular. De ellas, dos de cada tres cuentan con un celular inteligente.
  • 88% usa internet para buscar información y comunicarse.

Fuente: INEGI.