“Las Orillas de la Esperanza”, este libro contiene, a través del dibujo de la palabra, un mural limitado en sus orillas por un mar inmarcesible de sentimientos creados en tiempos de pandemia y pretende dar batalla a la poderosa inquisición del miedo. Aunque el lector encontrará certezas, abundan las dudas, el tanteo, la propia extrañeza de lo nuevo, el titubeo, sino el temblor de todo un mundo contenido en este volumen fragmentado, pero coral y decidido, proteico, rebelde y por lo tanto insumiso. Si la poesía no nos hace libres, al menos nos convierte en rebeldes.

Se trata de una obra singular, en la que se expresa la subjetividad de 69 autores, de diferentes países y continentes, capaces de abrazar la incertidumbre y señalar un camino, ahora más cálido y menos desalmado. La obra defiende la alegría como el único patrimonio que el ser humano enlaza a la esperanza, al fin y al cabo sabemos que ella, la esperanza, es la vida misma defendiéndose, y de eso se trata.

La concepción inacabada y abierta de este compendio poético, en el que todo parece vivo y recién alumbrado, nos presenta a un ejército de hombres y mujeres, desarmado, expectante, dispuesto a embellecer los armisticios del verso, para ganar el sueño y extender la placidez sobre la soledad y su victoria. El botín está en la indemne integridad humana, en la lucida mirada que ve venir una niebla inmensa y fría que será desvelada conforme vamos pasando las páginas de un libro repleto de hechizos y conjuros.

Sólo la poesía es capaz de imbricar de esa manera el sueño y la realidad, dando sustancia a la única patria que tenemos, la emoción. Todos los poemas que aguardan ser leídos, hacen de la espera una paciente bandera con los colores de la experiencia vital más verdadera, capaz de hacer sentir al pensamiento. Aquí hay paraísos e infiernos que se entrelazan y entran en conflicto para iluminar lo grande y lo pequeño, el grito y el susurro, la confesión y el beso, los lugares comunes y rutinarios de aquello que hacemos cotidiano.

En definitiva, el testimonio fieramente humano del tiempo y de su voz, porque ya no hay silencios capaces de callar la pesadilla. No es tiempo para que el poeta nos haga soñar, debe despertarnos, aunque tiemblen las sombras, o se nos mueva el cielo sosegado, con esa luz raída de un nuevo laberinto. El hilo de Ariadna serán todos los versos a ambos lados del mar y de sus dos orillas.

Es el tiempo que nos toca vivir, describir y cantar. Algunos conocerán al gran desconocido, otros sabrán que se ha marchado, podemos esperarle, presentarle la ausencia, disponer que la fe tiene rima asonante, convertir en versículos cifrados las letras, o simplemente sentir que es el aliento quien separa la niebla y la conmueve. Siempre vamos a ser del tamaño de aquello que vemos.

A entender el proyecto nos puede ayudar ver el poemario como una enorme habitación con innumerables espejos fantásticos que se deforman en tantas reflexiones como poemas hay, para terminar convergiendo en una realidad que vuelve a reflejarse en nuestros sueños. La poesía se rebela (y revela) contra todo aquel que trate de recluirla en un esquema, en una única idea, en artificio.

Aún no se han editado mapas para el alma, aquí hay tantos caminos como itinerarios personales, cada uno de nosotros somos un guía y nos damos permiso tanto para perdernos, como para sentarse a ver como la gente vuelve por su propio camino. El poema no debe servir para entretener, sino para estremecer, para quitarnos las vendas de los ojos, para ser más humanos. Ahora el poeta se detiene y aparta para dejarle paso a la palabra.

“Un puente es un camino que se convierte en pájaro, un poema es todo lo contrario”, lo dijo Miguel Ángel Arcas.

Por: Juan Andrés Pastor Almendros
Editor, escritor, poeta y periodista español. Tiene dos poemarios publicados. “Sé de los charcos”, (editorial valenciana Enkuadres, 2017), “Como una sirena que me abraza”, (editorial Poética y Peatonal primera  edición febrero, 2018), en mayo de 2018 R de Rarezas Ediciones, hizo una segunda edición ampliada del mismo título. En enero de 2021, Ayame Editorial (México) publicó una nueva edición de “Como una sirena que me abraza”, con ilustraciones y diseño gráfico del artista Pedro Irulegui. Pronto publicará su tercer poemario.