Creado en 1990 por iniciativa de la entonces directora del ICBF Silvia Zambrano de Seni, comienza actividades Asomenores con una carga prestacional que superaba los 70 empleados, y cerca de 200 jóvenes en riesgo traídos de todo el país comenzaron a ser atendidos para ser tratados en temas de drogadicción y pandilla.

18 años después su directora Lucy Lascarro observa como por una decisión desacertada, el convenio que le dio vida a Asomenores se deshace y es entregado a la denominada Hogares Claret que, de acuerdo con lo establecido, registra hechos violentos al interior de la institución que hoy quiere manejar los destinos de Asomenores.

Infiltrados, visitas extrañas,75 empleados prácticamente sesantes,200 jóvenes en riesgo sin una atención clara y una directora que hace ingentes esfuerzos por salvar la entidad que vio crecer, y que paulatinamente se desmorona, bajo el visto bueno de algunos con intereses que van en contra vía de los estatutos establecidos para Asomenores en la ciudad de Cartagena, es el panorama poco agradable por el que atraviesa este organismo, que ha logrado socializar a cientos de jóvenes con problemas de drogas y pandilla.

Hoy no se sabe a ciencia cierta qué sucederá si hay cambio de operador para dirigir los destinos de Asomenores, lo que sí es cierto, es que hay acoso laboral y un aliento poco agradable, que impulsa no solo la salida inminente de su directora Lucy Lascarro, sino que deja en el aire a 75 empleados de los que depende cerca de 100 familias en esta capital.

 

Por: María Bernarda González Cabarcas
Comunicador Social
Maria Bernarda Gonzalez