Este jueves Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (Inpec) informó sobre la muerte del exjefe de sicarios del abatido jefe del Cartel de Medellín Pablo Escobar, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, debido a un cáncer de estómago que padecía desde un tiempo y que además tenía metástasis en los pulmones, hígado y otros órganos.
Velásquez estaba “hospitalizado desde el pasado 31 de diciembre de 2019, y padecía un cáncer de estómago”, dijo el Inpec en un comunicado en el que precisó que el fallecimiento ocurrió en el Instituto Nacional Cancerológico.

“Popeye”, quien obtuvo ese apodo desde que ingresó a la Armada Nacional para hacer curso de suboficial, es el mismo que sin el más mínimo remordimiento afirmó varias veces a los medios de comunicación que asesinó de mano propia a más de 300 personas, incluida su propia mujer, además que ordenó la muerte de otras 3.000, entre 1980 y 1990.

Entre las historias que contaba como muestra de su lealtad a Pablo Escobar, jefe del cartel de Medellín, está la de su mujer, Wendy Chavarriaga, a quien asesinó por orden del “capo” tras supuestamente descubrir que era una informante. «Popeye» contó que se enamoró de Chavarriaga a sabiendas que había sido amante de Escobar y que había sido obligada por él a abortar para evitar problemas familiares.

Siendo muy joven, Velásquez Vásquez ingresó al ejército de ladrones y sicarios del cartel de Medellín. Su sangre fría y la lealtad a su jefe le valieron ser considerado por Escobar como su jefe de sicarios, al punto de que tuvo bajo su mando alrededor de mil jóvenes de las comunas de Medellín.

De todo esto le gustaba presumir, aunque hay versiones, que lo señalaban como un simple mando medio en la organización criminal. Sin embargo, las investigaciones hechas por las autoridades dan cuenta que participó en la planeación de asesinatos de personajes importantes como el de Guillermo Cano, director del diario El Espectador.

Nunca se arrepintió.

“Popeye” nunca se arrepintió de sus numerosos crímenes, aunque estando en la cárcel se reunió con algunos familiares de sus víctimas, siempre se jactó de ser el jefe de sicarios de Escobar y en sus antebrazos llevaba tatuada la frase “El general de la mafia”, que le gustaba exhibir.

En varias entrevistas aseguró que cuando mataba a una persona “no empezaba a sudar ni a fumar marihuana; lo mataba, me iba para la casa, me bañaba, me ponía a ver televisión y vivía normal porque soy un asesino profesional”.

En el año 1991, “Popeye”, Escobar y otros 20 de sus lugartenientes se sometieron a la justicia colombiana después de haber asesinado a decenas de policías, periodistas, jueces y magistrados, y tras el pago de millonarios sobornos hasta conseguir que la Asamblea Nacional Constituyente eliminara de nuestro ordenamiento jurídico la extradición a Estados Unidos.

Escobar y sus hombres se fugaron en junio del año siguiente de la cárcel La Catedral, que él mismo mandó construir a su antojo. Y aunque Ejército y Policía crearon “Bloques de Búsqueda” para encontrar al capo y sus secuaces, alias “Popeye” decidió someterse de nuevo a la justicia el 9 de octubre del año 1992 en el municipio de Envigado.

Fue acusado entonces de más de diez procesos por terrorismo, narcotráfico, concierto para delinquir y homicidio agravado, hechos por los que fue condenado a 50 años de prisión, pero en el año 2014 tras permanecer 23 años tras las rejas, lo que representaba tres quintas partes de la sentencia, dejó atrás la cárcel de alta seguridad de Cómbita, Boyacá; quedó en libertad condicional.

En mayo del año 2018 fue recapturado, señalado de nuevos delitos como amenazas e incitación al odio, concierto para delinquir y extorsión; además fue vinculado a la investigación del homicidio de Guillermo Cano, en calidad de coautor. Se le abrió otro expediente por narcotráfico luego que un testigo lo vinculara con estas actividades en Estados unidos.

En resumen, John Jairo Velásquez Vásquez, pasó más de 25 años de su vida en prisión; 12 de ellos en Cómbita.

Otros crímenes.

Sus declaraciones fueron claves en el esclarecimiento de muchos casos, como por ejemplo la condena a 60 años contra el exministro Alberto Santofimio Botero, señalado de determinador en el magnicidio del líder liberal Luis Carlos Galán Sarmiento.

“Popeye” confesó su participación en otros hechos -además del crimen de Galán-, por ejemplo, en el secuestro del exprocurador General Carlos Mauro Hoyos; en los crímenes del coronel de la Policía Valdemar Franklin Quintero y el exgobernador de Antioquia Antonio Roldán Betancourt, y los secuestros de Maruja Pachón, Diana Turbay, Francisco Santos y Andrés Pastrana Arango, entre muchos otros.

También reconoció ordenar más de 150 carros-bomba que causaron la muerte de cientos de personas en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín, especialmente; así como la bomba en el Boeing 727 de Avianca que explotó en el aire en el año 1989, causando la muerte de 109 personas.

En los últimos años se había convertido en un “fenómeno” en Youtube, donde se hizo llamar “Popeye arrepentido”, y ante varios medios de todo el mundo que lo entrevistaron mostraba una supuesta nueva actitud y contaba su historia al lado de Escobar.