Para los estadounidenses, el verano es tiempo para hacer asados, ver béisbol y tomar cerveza. El Día de los Caídos representa el momento perfecto para sentarse afuera a disfrutar las primeras cervezas de la temporada, sobre todo si se considera la variedad de cervezas que puedes encontrar en tu supermercado local. Sin embargo, la cantidad de opciones que hay hoy día podrían confundir incluso al consumidor más ávido. Por eso no es extraño que abunden los mitos sobre la cerveza. Aquí compartimos cinco.

Mito #1: la cerveza estadounidense nació en el Medio Oeste

En Estados Unidos, la cerveza recuerda a sus grandes ciudades fundacionales, cuando en el siglo 19 los trabajadores sacrificaban cerdos, procesaban el grano y elaboraban cerveza. Ellos crearon marcas tan conocidas y tradicionales hoy día como Anheuser-Busch, Miller, Pabst y Schlitz. Por varios meses durante 2016 la cerveza de St. Louis, Anheuser-Busch, ahora conocida como Budweiser, se convirtió en sinónimo de toda una nación al ser la cerveza más consumida.

Sin embargo, la cerveza estadounidense tiene una historia mucho más añeja y geográficamente más diversa. La evidencia arqueológica indica que los pueblos indígenas en el norte y sur de Estados Unidos produjeron bebidas fermentadas provenientes del maíz, frutas y otras plantas, mucho antes de que llegaran los europeos. La primera cervecería comercial del continente abrió en 1612 lo que es hoy es Manhattan. Los barriles de cerveza inglesa le proveyeron hidratación y nutrición a los peregrinos mientras navegaban hacia el Nuevo Mundo en 1620. Mientras los constructores de ferrocarriles avanzaban hacia el oeste en el siglo 19, los inmigrantes alemanes les vendían su cerveza en Nueva Orleans, Denver y San Francisco. A medida que la nación crecía, la cerveza lo hacía con ella.

Pero cuando comenzó su prohibición en 1920, cerraron todas las cervecerías. Solo algunos productores grandes, la mayoría en el Medio Oeste, sobrevivieron. El tamaño de sus empresas los ayudó a adaptarse reutilizando sus fábricas y camiones refrigerados hacia la producción de refrescos, helado, e incluso cerámicas. De esta manera, los lazos entre el Medio Oeste y la cerveza americana son producto de un pasado más reciente.

Mito #2: la cerveza es bebida de hombres

En el Estados Unidos del siglo 19, los hombres hacían la cerveza en fábricas modernizadas, pero la bebían en bares bulliciosos, convirtiéndose en la cara pública de la producción y consumo de la cerveza. En la prensa escrita y en la televisión, los anuncios del siglo 20 le transmitieron a la audiencia una imagen “masculina” de la cerveza. Para 2016, el 74 por ciento de los estadounidenses bebía cerveza todas las semanas, mientras que solo el 26 por ciento de las mujeres lo hacía.

Sin embargo, la historia demuestra que la cerveza siempre ha sido una bebida de mujeres de igual manera que masculina. Durante la época colonial y los primeros años de la república de Estados Unidos, las mujeres y los esclavos fabricaban cerveza como parte de sus tareas domésticas. Las mujeres del siglo 19, especialmente las viudas, operaban casas de huéspedes donde le servían a los viajeros cerveza y comida. En el siglo 20, los anuncios enfocados casi en su totalidad sobre los hombres hicieron que se redujera la popularidad de la cerveza entre las mujeres. Pero la marca Miller buscó traer a las mujeres de vuelta utilizando botellas pequeñas, cerveza con pocas calorías y declararon que su producto era el “champagne” de las cervezas. Sin embargo, su consumo nunca equiparó al de los hombres.

Mito #3: las cervezas artesanales se confeccionan en fábricas pequeñas

¿Qué es una cerveza artesanal? El diccionario Oxford la define como “una cerveza hecha de forma tradicional mecanizada o manualmente por una cervecería pequeña”. Mientras que el Merriam-Webster dice que es “una cerveza de especialidad producida en cantidades limitadas”. De forma parecida, la Asociación de Cerveceros (BA, por sus siglas en inglés) la define la cerveza artesanal como una “pequeña, independiente y tradicional”. El tamaño parece ser la clave. Sin embargo, la BA también considera que 8 de las 15 compañías mas grandes de cervezas en Estados Unidos son “artesanales”. ¿Por qué?

De acuerdo a la definición de la BA, una cervecera artesanal produce seis millones de barriles de cerveza, o menos, al año. Seis millones suenan mucho, sobre todo en contraste con las primeras microcervecerías que típicamente hacían algunos miles de barriles, a lo sumo. Sin embargo, a pesar del éxito de grandes empresas artesanales como Yuengling, Boston Beer y Sierra Nevada, sus ventas son una pequeña parte comparado al mercado general. De acuerdo con la matemática de la BA, incluso las cervecerías artesanales más grandes no producen más del tres por ciento del volumen de cerveza que se le vende a los estadounidenses en un año. En 2016, la cerveza artesanal ocupó el 12 por ciento del mercado estadounidense.

Pídele a los consumidores que definan qué es cerveza artesanal y te nombrarán una variedad de factores que no incluirán el tamaño de la cervecería. Los cerveceros artesanales, muchas veces, crean lazos con su comunidad. Incluso algunas cerveceras son activas en la filantropía, otros se enfocan en la sustentabilidad ambiental, entre muchas otras iniciativas. En definitiva, la proporción del mercado es una forma inadecuada de definir a la cerveza.

Mito #4: la cerveza artesanal es una invención reciente

El ritmo explosivo de la apertura de cervecerías y las nuevas opciones disponibles podría convencer a cualquiera de que la cerveza artesanal es una innovación del siglo 21. Entre 2006 y 2016, el número de cerveceras estadounidenses, la mayoría artesanales, aumento de 1.460 a 5.301, superando a las existentes en los tiempos previos a la prohibición de la bebida. A principios de 2017, se abrieron dos nuevas cervecerías todos los días. El boom de la cerveza artesanal va a la par con el entusiasmo de los consumidores por los alimentos artesanales y la inclinación a “revitalizar” barrios industriales antiguos en todo el país.

Los primeros cerveceros artesanales se abrieron paso en un mercado dominado por las grandes cerveceras. Estos cambiaron el paladar de los consumidores mediante la introducción de nuevos sabores como la cerveza negra y otras con poco contenido de alcohol, como la Sierra Nevada. El éxito de esas primeras generaciones le allanaron el camino a los fabricantes de cerveza de hoy día.

Mito #5: El vino es para añejarlo. La cerveza es para beberla fresca.

Las bodegas frías evocan las imágenes de botellas de vino polvorientas, su contenido suavizándose y aumentando en valor mientras más tiempo están ahí. Por otro lado, la cerveza, debe ser consumida fresca, ¿verdad? Incluso hay una aplicación de teléfono que calcula la edad de la cerveza usando los códigos impresos en la botella o lata para que el consumidor no se deje engañar por algo que ha estado en los estantes por demasiado tiempo.

En la mayoría de los casos, es mejor tomar a la cerveza fresca. Algunos estilos, como las pilsners y saisons, deberían disfrutarse cerca de la fecha de su producción. Otras, especialmente las cervezas de lúpulo como las Indian Pale Ale, requieren refrigeración ininterrumpida y un consumo oportuno para preservar los sabores volátiles del lúpulo. Sin embargo, ciertas cervezas mejoran si se dejan añejar en las bodegas, como los vinos. Cerveceros estadounidenses han experimentado por mucho tiempo el almacenamiento de cerveza en barriles de vino y licor, añejándolos antes de que llegue al consumidor. Los estilos de alto contenido alcohólico por volumen, como los vinos de cebada, se benefician especialmente del almacenamiento en la casa. Añejar una cerveza suaviza la gran cantidad de alcohol que contiene y permite que se creen una serie de características complejas y sabores.