Un investigador, tuvo una idea, ya explorada por otros autores. ¿Por qué no usar las explosiones de origen humano y su posible efecto sobre la ionosfera como atajo (en jerga científica, se suele decir «proxy») para averiguar cuál puede ser el origen de las perturbaciones de la ionosfera?

El intenso bombardeo a que fue sometido Londres por las fuerzas nazis, dejó su huella alrededor del globo.

Esa incursión alemana de ocho meses sobre territorio británico no solo mató muchas personas y marco miles de familias, sino que también su efecto se sintió en el borde del espacio.

Eso dice el trabajo del científico Christopher Scott, físico atmosférico y del espacio, de la Universidad de Reading en el Reino Unido.

Scott descubrió ondas de choque de las bombas que debilitaron la ionosfera, la capa más externa de la atmósfera.

Allí, a entre 80 y 600 kilómetros sobre la superficie se forman las auroras y es donde andan los astronautas de la Estación Espacial.

Scott ya había demostrado que los rayos también afectan esa capa.

Una tonelada de TNT, equivalente a un rayo

Scott aunó fuerzas con el historiador Patrick Major, también profesor en la Universidad de Reading. A su disposición tenían el registro de las campañas de bombardeo sobre el III Reich llevadas a cabo de forma conjunta por la Royal Air Force (RAF) y las fuerzas aéreas de Estados Unidos (USAAF).

Los científicos consideran que la energía liberada por la explosión de una tonelada métrica de TNT (trinitrotolueno) es del mismo orden que la que libera un rayo (de nube a suelo). Por tanto, si se puede establecer una correlación entre los bombardeos y los cambios en la ionosfera, Scott y Major pensaron que quizás podrían averiguar cómo se puede estudiar la influencia de los rayos en las perturbaciones de la ionosfera.

Como había pocos datos de la ionosfera en esa época, el científico analizó incursiones aéreas en otras regiones de Europa.

Cada una de ellas liberó energía de al menos 300 rayos. Al estudiar la respuesta de la capa a las incursiones de los aliados, se encontró que la concentración de electrones disminuía por las ondas de choque de las bombas. El hallazgo fue publicado en Annales Geophysicae.

“Pude ver un efecto en los registros de la ionosfera a 1.000 kilómetros de distancia”, dijo.

El estudio muestra que distintas actividades o sucesos sobre la superficie pueden afectar esa capa. No solo son las partículas solares las que la tocan y los científicos se preguntan si también los terremotos o explosiones volcánicas alteran la capa, una afectación que dura en general un día.