En el acontecer diario sobre el transcurrir de la vida política en la ciudad de Cartagena y en el departamento de Bolívar, he llegado a la conclusión que nuestro atraso en materia de educación, cultura, seguridad, medio ambiente, justicia, deportes, salud, movilidad y liderazgo entre otros, se debe a que hemos contado desde hace varios lustros con Senadores, Representantes a la Cámara, Concejales, Diputados, Alcaldes y Gobernadores que cuando han estado en campaña le ofrecen a las comunidades el oro y el moro, pero cuando son elegidos se olvidan de las necesidades básicas del pueblo incumpliendo lo que le prometieron.

Esta conclusión pareciera que fuera un concepto de “cajón”, pero desde nuestro punto de vista no lo es, y no lo es porque seguimos con el mismo sonsonete de seguir eligiendo a los mismos que se la han venido echando de ser unos “súper elitistas dotados de inteligencia” cuando en verdad han demostrado hasta la saciedad que lo que han debido hacer en los cargos que ostentan no lo han hecho por falta de conocimientos, o de iniciativa, quedando estos mascarones de proa en deuda con el pueblo; es decir, son puros políticos “buchiplumas”.

Este argot popular de “buchiplumas” llevado al lenguaje coloquial entre galleros aficionados y profesionales que saben de gallos de pelea, es que muchos de estos animales que nacieron para la confrontación entre ellos mismos, se les ve muy bien en cuanto a porte, plumaje, parada, mirada y espuelas, pero que a la hora de la verdad terminan en el redondel siendo un tremendo desastre.

Este símil entre los gallos de pelea y los que forman parte de nuestro diario transcurrir, es que por el mismo accionar de esta clase política lo que han logrado es quedar convertidos en personas insignificantes, sin valor o sin sustancia; pero que por esa actitud o interpretación que tiene el ciudadano cartagenero y bolivarense sobre las realidades de esta pila de políticos y politiqueros, es que extrañamente terminan nuevamente eligiendo a este montón de “buchiplumas” con pinta de explotadores que cuando hacen acto de presencia en cualquier escenario, aparece una legión de mediocres y ridículos “corruptos y sinvergüenzas” corriendo tras ellos como si fueran dioses del Olimpo, pero que en verdad lo que son es puros y eminentes “buchiplumas”


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