The Solomon Trader, un buque carguero encallado desde el pasado 5 de febrero cerca de la costa de Rennell, una de las islas Salomón, sigue vertiendo su combustible al mar. Según los expertos, más de 80 toneladas ya están causando daños en el entorno insular, y 660 más continúan en el depósito. A pesar de las tareas de contención, el área, considerada Patrimonio de la Humanidad, está en peligro.

La nave, bajo el pabellón de Hong Kong (China), fue fletada por la empresa minera local Bintan Mining Company, para transportar bauxitas.

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La operación de salvamento, que dura más de tres semanas, hasta ahora no ha podido poner fin a la fuga. Según la estimación del Departamento de Asuntos Extranjeros australiano, la probabilidad de que todo el combustible acabe en el mar es muy alta, indica Radio New Zealand.

El Consejo Nacional para los desastres de las islas Salomón lamentó «la falta de capacidad del país para hacer frente a un posible desastre ambiental de tal magnitud».

Consecuencias.

Cualquiera que sea resultado de la operación, el grave daño a la isla ya está hecho. El combustible ha afectado ya la pesca e impide bañarse en el mar a los habitantes locales.

El desastre ambiental amenaza al antiguo atolón de Rennell Este, Patrimonio de la Humanidad desde 1998. Ocupa el tercio meridional de la isla. Contiene el lago Tegano, la piscina interna más grande de todas las islas del Pacífico, que abarca unas 15.500 hectáreas.