¡Ay que larga es esta vida! /
¡qué duros estos destierros! /
¡esta cárcel, estos hierros /
en que el alma está metida! /
¡Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, /
que me muero porque no muero.
Santa Teresa de Jesús (1515-1582) Escritora mística española.

Somos multitud en camino,
en camino vamos siempre,
todos los días y las noches,
con la esperanza de vernos,
en presencia de la llama,
que nos llama a ser poesía,
sobre lo demás, que perece.

Esta dimensión de la pureza,
es aquello que nos eterniza
y enternece, como resplandor
del soplo, como pulso de Dios,
que nos insta a despojarnos
de todo, y a caminar amando,
que quien ama, se absuelve.

Necesitamos volver al verso,
a sentir la emoción de querer,
a querer preparar el corazón,
para contemplar a Jesús
en nuestros ojos y fundirnos,
en la belleza que nos aguarda,
en la oda hacia la que vamos.

Y así, mientras caminamos,
nos abrimos a los demás,
pues nada somos sin ellos,
su aliento forma parte del yo,
y nuestro yo parte del suyo,
el don más sublime, injertado
por el Creador, para ser estrella.

Que cada cual tome su luz,
que cada cual halle su vida,
que cada cual active el alma,
viviendo y dejando vivir,
amando y dejando amar,
que el que mucho se dona,
más recibe y mejor se siente.


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