Cacao de Colombia, primeros frutos que germinan en el posconflicto

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Cacao de Colombia inauguró su moderna planta de producción al norte de Popayán. Sus directivas afirmaron que esto es producto de la inversión de diferentes sectores, entidades de cooperación internacional y el acompañamiento de familias cacaoteras del país.

Ya en el Cauca está disminuyendo el accionar de los fusiles, dando paso, cada vez más, al bullicio del emprendimiento comunitario, gracias a las iniciativas privadas, públicas y de entidades de cooperación internacional que apuntan a la construcción de tejido social.

Así quedó demostrado con la inauguración de la moderna planta de Cacao de Colombia, iniciativa privada y social que posicionó, en el mercado estadounidense, europeo y asiático, la marca Cacao Hunters, muestra del chocolate colombiano; pero que, si se mira con detenimiento, es el resultado del esfuerzo de integrar cacaoteros colombianos, iniciativa privada y apoyo estatal con el único propósito de crear un negocio incluyente y auto sostenible.

“Es un éxito total esta fábrica de chocolates porque es un primer paso a esa gran iniciativa que es la paz en Colombia, especialmente, en el Cauca. Es el fruto del esfuerzo de cacaoteros, profesionales e instituciones, como la Usaid, de contribuir a una paz duradera, dándoles una oportunidad a los campesinos de participar activadamente en una iniciativa empresarial de gran cobertura. La inauguración de esta planta es recoger los primeros frutos de una inversión de medio millón de dólares por parte de nuestro gobierno así como otro medio millón de dólares de Acumen, preámbulo a futuras inversiones en el posconflicto”, explicó el embajador de Estados Unidos, Kevin Whitaker, al participar en la inauguración de esta planta, ubicada al norte de Popayán.

Por eso, y como una muestra de que se puede dejar atrás los cultivos ilícitos, en este evento inaugural participaron líderes cacaoteros de país, quienes llegaron a Popayán desde Tumaco, Norte de Santander y la Sierra Nevada de Santa Marta, y de otras regiones, para exponer las experiencias de vivir ya bajo la comodidad de los cultivos lícitos, como la siembra de cacao.

“Estamos en la lucha de evitar sembrar coca para estar con cultivos de vida, como es el cacao, eso se dio cuando comprendimos que este fruto tiene un valor comercial, posibilidad para dejar atrás ese torbellino de violencia que trae una siembra ilegal. Fue encontrar el respaldo estatal y privado, como Cacao Hunters, para que nuestras comunidades se integraran en esta actividad, ancestral, y encontrar un ingreso seguro y legal. Aprendimos que este fruto que germina en Tumaco es muy bien recibido por compradores internacionales, quienes en últimas terminan financiando nuestras labores”, manifestó Gustavo Mindineros, representante de Cortepaz, una asociación de cacaoteros tumaqueños que participa en Cacao de Colombia.

La experiencia de este cacaotero es la compartida por otros líderes de este gremio a la hora de exponer lo beneficios que obtienen en trabajar con esta empresa chocolatera, que ya cuenta con varios reconocimientos internacionales por la calidad de sus productos, situación que se ve reflejada a su vez en la ampliación en las hectáreas cosechadas con este fruto en el país.

“Ya entendimos que es mucho, pero mucho, más rentable y cómodo sembrar cacao, gracias al respaldo de la Embajada Americana, el Gobierno y otras entidades. Eso se ve en el crecimiento de las organizaciones que están entorno a este cultivo: en la zona del Catatumbo, de donde vengo, ya hay 18 organizaciones, que son más 3500 familias que están generando prosperidad económica con un producto legal, como el cacao, y sin salir de sus territorios, generando convivencia y en sintonía con el medio ambiente”, explica Fredy Martínez Carvajal, representante de los Productores Cacaoteros del Municipio de Tibú, Asocati.

Y como los campesinos que participan en este proyecto son la piedra angular del mismo, fueron los primeros en realizar el recorrido inaugural de la moderna planta, producto del apoyo económico de Invirtiendo para la paz, siendo una compañía que aprovecha dichos recursos, permitiéndoles reforzar su capacidad operativa, abriéndoles el mercado a 1200 pequeños agricultores de la zonas mencionadas anteriormente.

“Este fue el resultado de un trabajo en donde se creó confianza y se logró preservar la riqueza a nivel genético y apoyar a un pueblo, como el Arhuaco primero, en la preservación de su cacao, situación que luego se extendió con otras comunidades, quien hoy ya tienen un posibilidad económica estable y duradera. Nuestros productos están consolidados en los mercados, como el asiático, porque una de las socias del proyectos la amiga japonesa Mayumi Ogata”, afirmó el payanés Carlos Ignacio Velasco, director de Cacao de Colombia.

Entre los logros destacados, está que el 70 por ciento de su producción es comercializado en Japón, seguido de algunos países europeos y con una naciente participación en el mercado interno, representada en la venta de sus muestras en Bogotá. “Las personas acá están acostumbradas al chocolate dulce y nuestra característica es el amargo y los aromas que se puedan percibir, situación que es muy apetecida en Europa o en mi país”, explicó Mayumi Ogata mientras lideraba el recorrido por la nueva planta, explicándoles precisamente a esos inversionistas, como la Usaid, cómo se está generando desarrollo con el respaldado obtenido hasta el momento.

“La característica de Cacao Hunters es resaltar el origen del cacao, que en últimas es hacer un homenaje a las zonas que recorremos para encontrar las mejores ‘mazorcas’. Por eso se trabajan con cacao procedente de Arauca, la Sierra Nevada de Santa Marta, y Tumaco. Ahora se está evaluando trabajar con el fruto que se da en El Tambo, Cauca, con el fin de integrar a los campesinos de esta zona a este proyecto”, agregó Carlos Ignacio Velasco.

También ese reconocimiento de la marca Cacao Hunters, medalla de plata en el International Chocolate Awards 2015, termina reflejándose en la asistencia técnica y capacitación en practica agrícolas sostenibles entre los cacaoteros, apuntando a la mejorar, cada día, la calidad de la producción, 400 kilos de cacao al día, para así garantizarle un excelente precio a los campesinos que están en la base de esta actividad. Quedando atrás los sembrados de coca.

Y como los resultados saltan a la vista, las personas que lideran Cacao de Colombia y los cacaoteros fueron acompañados por los funcionarios que representan las entidades que brindaron el apoyo para el inicio de esta propuesta empresarial, como el Gobierno.
“En un ejemplo claro de trabajo entre empresarios y campesinos productores, donde los dos se benefician: los primeros obteniendo mejor calidad en las materias primas y recibiendo los campesinos una asistencia técnica e ingresos justos. Cómo beneficia esto al país, que ya Colombia entra a competir con otras naciones que tienen más trayectoria en el mercado del cacao, como Ecuador, entonces eso genera a la larga una economía prospera, especialmente en el sector agrícola. Ahora, con la fin de la guerra, se potencializará más el cultivo de cacao, porque se llegarán a zonas donde el suelo es muy apto para esta clase de cultivo”, explicó por su parte el ministro para el posconflicto, Rafael Pardo.

Historia

Cacao de Colombia nació en el 2009, luego que un grupo de empresarios, entre ellos, Carlos Ignacio Velasco, optaron por ‘potencializar’ la siembra de cacao en el país y competir con productos elaborados de este fruto en el mercado internacional. Tras años de labores en este sector, les permiten tener cuatro productos estrellas: Sierra Nevada 64% Cacao, Arauca 70% Cacao, Sierra Nevada 52% Cacao y Tumaco 70% Cacao, productos que van desde lo dulce a lo amargo. Los nombres respaldan las zonas de donde se extrae la materia prima.


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