En el reciente G7 en Taormina, Italia, el Pres. Trump dijo a sus seis socios que quería reflexionar sobre el tema del “Global Warming” (calentamiento global) puesto que no está clara la correlación entre una mayor contaminación y un creciente calentamiento global. En realidad, desde el Protocolo de Kyoto (1997) hasta el acuerdo de Paris (2015) el Gobierno Americano siempre ha “reflexionado” optando por su propia política energética, por tanto no debería sorprender la postura de Trump. Además, hasta el momento tampoco hay evidencia científica que corrobore una causa-efecto entre la producción de dióxido de carbono (CO2) y el calentamiento global.

Verificando lo que nos indican varias fuentes científicas podemos ver que desde 1880 hasta 2013 (133 años) la población mundial ha crecido casi 5 veces, de 1,5 billones hasta 7 billones, con un aumento de la temperatura terrestre de 0,5ºC y un aumento del volumen de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera del 40% (390-400 ppm-partes por millón).

“El mundo es más verde” afirma Dr. Ivar Giaever, físico premio Nobel noruego, dado que el mundo vegetal vive y se alimenta de CO2. Además, el mundo animal y el mundo humano dependen del mundo vegetal; es decir, si se redujera el volumen de CO2, como cierta gente augura, pues en realidad esto tendría efectos negativos sobre la vida vegetal, animal y humana.

El planeta Tierra pertenece al sistema Solar y está protegido por un estrato de aprox. 10 km de espesor llamado “atmósfera”. Es verdad que la producción humana de COorigina en la atmósfera terrestre el tanto criticado “efecto invernadero”, sin embargo este efecto también se ve afectado por factores que el físico italiano Antonello Zichichi define como la interacción de “trés bombas: los océanos y mares; la tierra solida, incluyendo el mundo vegetal; y la acción del ser humano”. Obviamente, las primeras dos bombas son muchísimo más potentes que la actividad humana, razón por la cual es matemáticamente muy complicado hacer cálculos y predicciones sobre la correlación CO2-calentamiento global.

Cabe añadir que el “efecto invernadero” es necesario y vital porque sin este efecto el planeta Tierra tendría temperaturas de -18ºC en promedio, cuando, al contrario, registramos temperaturas aceptables y vivibles de 15ºC en promedio.

Si el dióxido de carbono no afecta la temperatura terrestre entonces ¿cual es el factor que la afecta?

Hay varios estudios de correlación entre temperatura terrestre y actividad solar que sugieren que la temperatura terrestre se ve mayormente afectada por la nubes que son controladas por los rayos cósmicos que, finalmente, dependen de la actividad solar.

Es decir, contrariamente a cuanto indicaría la moderna teoría del “calentamiento global”, es la temperatura terrestre (afectada por el Sol) la que en realidad condiciona el COy no viceversa como cierta ideología medioambientalista reclama.

En el gráfico aquí debajo es evidente como la temperatura sigue la actividad solar y no la concentración  de CO2.

Gusta hablar sobre correlaciones entre “temperatura global y CO2”, pero jamás hablan de la correlación entre la actividad solar y las temperaturas globales porque dicen que la actividad del Sol tiene una influencia despreciable sobre el clima terrestre – como si la Tierra recibiera su calor de alguna otra parte.

Consideremos, además, que el COes emitido en la atmósfera por los océanos, volcanes, animales, bacterias, plantas, etc. en cantidades infinitamente mayores de las que emite el ser humano. Como ejemplo de cálculo rápido, los océanos emiten 80 gigatóns de CO2 al año contra los 6,5-7 gigatóns de toda la actividad humana! Otro dato interesante es que entre todos los varios gases que circulan en la atmósfera el COrepresenta solo el 0,04% del total de los gases!

Composición de la atmósfera terrestre (aire seco, porcentajes por volumen)
ppmv: partes por millón por volumen
GasVolumen
nitrógeno (N2)780.840 ppmv (78,084 %)
oxígeno (O2)209.460 ppmv (20,946 %)
argón (Ar)9.340 ppmv (0,934 %)
dióxido de carbono (CO2)400 ppmv (0,04 %)
neón (Ne)18,18 ppmv (0,001818 %)
helio (He)5,24 ppmv (0,000524 %)
metano (CH4)1,79 ppmv (0,000179 %)
kriptón (Kr)1,14 ppmv (0.000114 %)
hidrógeno (H2)0,55 ppmv (0,000055 %)
óxido nitroso (N2O)0,3 ppmv (0,00003 %)
xenón (Xe)0,09 ppmv (9×10−6 %)
ozono (O3)0,0-0,07 ppmv (0 % a 7×10−6 %)
dióxido de nitrógeno (NO2)0,02 ppmv (2×10−6 %)
yodo (I)0,01 ppmv (1×10−6 %)
monóxido de carbono (CO)0,1 ppmv
amoniaco (NH3)trazas
Excluido por ser aire en seco
agua (vapor) (H2O)–0,40 % a nivel atmosférico, en superficie: 1 %-4 %

 

Resumiendo: contrariamente a lo que la propaganda medioambientalista ha querido vender durante las últimas dos décadas podemos afirmar que una mayor cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre no conlleva a mayores temperaturas climáticas; que el COes un factor vital para la vida vegetal, animal y humana; y que ayuda a mantener la temperatura terrestre extraordinariamente estable en el tiempo. O sea, definitivamente el CO2 no es un factor negativo, lo cual no quiere decir, por otro lado, que no debamos combatir la contaminación global en sus tres elementos principales: tierra, agua y aire. Pero este es otro tema.

En Europa se tiene referencias de un clima cálido y estable en los siglos IX y XIII. Los veranos eran secos y cálidos, con una temperatura media casi 1ºC superior que en el siglo XX.
Aunque resulte sorprendente, en el período conocido como la Pequeña Edad de Hielo el Támesis se congelaba. Lejos de cohibir a los londinenses, tal circunstancia era aprovechada por sus ciudadanos para patinar sobre el hielo

La actividad económica-productiva humana siempre se ha basado sobre la producción de energía, que es un bien limitado, y en la era contemporánea la producción y el consumo masivo de energía implica elevar la contaminación. Nunca antes en la historia humana hemos tenido una población global de 7 billones de personas y hoy en día hay 1 billón de personas que consumen aprox. el 80% de la energía global disponible al mismo tiempo que 2 billones de personas (30%) no disponen de luz eléctrica. Es digno y justo “democratizar” la disponibilidad de energía como también, si es posible, producir energía “limpia” que no contamine.

El mundo actual usa paneles solares, generadores eólicos, está preparando vehículos eléctricos, etc. pero en realidad todos estos productos no son tan “verdes” o rentables como parecen.

De hecho, para producir un panel solar se precisa bastante energía y si analizamos su proceso productivo vemos que no es “ecológico”, todo lo contrario.

Hay gente que augura cuanto antes la introducción del automóvil eléctrico: obviamente es un vehículo silencioso, acústicamente no contamina, pero ¿cuanta energía vamos a tener que gastar para realizar y mantener las redes capilares de abastecimiento?¿Cuanto daño ambiental causaremos a los salares naturales para poder extraer el litio necesario para producir las baterías? Estos son los cálculos que debemos hacer.

En 2011 el Gobierno Alemán opinaba que con la masiva inversión en las renovables que estaba realizando luego, en 2022, podía cerrar sus plantas nucleares. Pues ahora resulta que deben apagar su poderosa red de renovables porque no tienen como almacenar y a veces distribuir toda esa energía sobrante. Otro ejemplo: en Texas la infraestructura para llevar la energía renovable desde zonas desérticas hasta los centros urbanos ha costado US$ 7 billones en 2015, sin calcular el costo de mantenimiento! Cabe preguntarnos si estos recursos financieros son bien aprovechados o no.

Parece claramente paradójico que las Naciones Unidas, ONG’s, etc. Apuesten por una política de energías “renovables” en el tercer mundo cuando es evidente en el mismo primer mundo que los productos “verdes” son productos caros, subvencionados, poco rentables y fiables y que ciertamente no pueden garantizar un adecuado desarrollo industrial al mundo agro-rural.

Para poder progresar de verdad hacia un mundo justo y “ecológico” vamos a precisar una profunda y honesta colaboración científica, tecnológica, productiva, comercial y política entre todos los países.

El problema de la contaminación global es real y hay que atajarlo en todos los rincones del globo pero el mundo no necesita “propaganda” apocalíptica o histeria sobre el calentamiento global, los polos que se derriten, el nivel de los océanos que sube, los huracanes y tornados que azotan, etc.etc.

Los países subdesarrollados tampoco pueden basar su progreso en sistemas o redes “renovables”, suena más bien a enésimo “negocio” de algunos pocos que no quieren que otros se desarrollen.

Amanecerá y veremos!!

Vea también el documental:

El Gran Fraude del Calentamiento Global


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