Campo nazi donde murió Ana Frank recuerda a los niños prisioneros

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Bergen-belsen

El ex campo de concentración nazi de Bergen-Belsen, situado en el norte de Alemania, inauguró hoy una exposición que recuerda a los niños prisioneros que pasaron parte de su infancia en sus instalaciones, entre ellos, la niña judía Ana Frank, mundialmente conocida gracias a la publicación de su diario.

Más de un centenar de entrevistas con supervivientes que, siendo menores vivieron en carne propia en Bergen-Belsen los horrores del hambre, la enfermedad y la muerte, sirven de hilo conductor de la muestra. En ella, se puede además conocer de primera mano los juegos con los que los pequeños se entretenían en el antiguo campo de concentración hoy reconvertido en un centro para la memoria.

Creado en 1940, en el campo de concentración de Bergen-Belsen fueron recluidos cerca de 120.000 prisioneros de toda Europa y, en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) también residían en torno a 3.500 menores de 15 años.

Muchos de ellos, presenciaron cómo sus padres fallecieron a causa de agotamiento o de la violencia que los oficiales nazis les infligían. Otros, como la holandesa Lous Steenhuis-Hoepelman estaban solos en el campo después de haber sido capturados por secuaces del régimen de Adolf Hitler.

“La única cosa que tenía en el campo era una muñeca de trapo horrible”, señaló Steenhuis-Hoepelman. El juguete será una de las piezas que se expongan en la exhibición que permanecerá abierta hasta el próximo 30 de septiembre.

Alrededor de 70.000 personas murieron en ese campo de concentración desde su creación hasta su liberación por las tropas británicas el 15 de abril de 1945. Entre las víctimas estaba Ana Frank, la niña judía de 15 años que se hizo luego famosa por su diario. Falleció de tifus poco antes de la capitulación alemana en la Segunda Guerra Mundial.