Un niño de 11 años murió en la ciudad de Bogotá luego de comer caramelos, que presuntamente estaban contaminados con drogas sintéticas. Sin embargo, el relato inicial de la tía del niño no coincide con los elementos en poder de la Justicia, que centra su atención en las contradicciones familiares.

El niño de 11 años murió en la tarde del 27 de enero cuando, según consignó el diario El Tiempo, se encontraba en la casa de su tía, en el barrio El Rincón de Suba, en el norte de la capital colombiana. Como tantos otros días, el niño jugaba junto a su hermana y sus primos.

Por el momento, las autoridades solo saben lo que ocurrió a partir del testimonio de los familiares, que aseguran que el niño comió unas gomitas dulces y comenzó a padecer alucinaciones y gritar. Afectado por la golosina, el niño pedía leche y hasta intentó hacerse daño a sí mismo, según contó la madre al periódico colombiano.

El niño acabó convulsionado, momento en el que fue llevado a un hospital cercano. Sin embargo, falleció a los pocos minutos.

La muerte del menor dio inicio a una investigación de la Justicia colombiana, que intentó determinar si las golosinas efectivamente contenían alguna sustancia tóxica y de qué manera los dulces llegaron a manos del niño.

Según El Tiempo, las causas de la muerte del niño y si los dulces contenían alucinógenos fueron investigadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia.
En forma paralela, la investigación busca determinar cómo llegaron las golosinas a la casa de la tía del niño. La madre del fallecido dijo a la cadena RCN que lo primero que contó su hermana es que los caramelos fueron un regalo de un hombre que llegó al puesto callejero de café —o ‘tintos’ como le llaman en Colombia— que la mujer atiende frente a su casa. La bolsa con unos 25 caramelos quedó sobre una mesa y desde allí fue alcanzada por el niño y su hermana, que también consumió pero padeció efectos mucho más leves.
Si bien ese fue el relato inicial, la madre del niño dijo a medios colombianos que su hermana ya dio «varias versiones» de cómo los dulces llegaron al niño, por lo que espera que lo que ocurrió sea esclarecido con la investigación judicial.

A pesar de que la tía del niño apuntaba a que los caramelos contenían LSD —un ácido lisérgico capaz de producir alucinaciones como las descritas en el niño—el informe toxicológico arrojó un resultado negativo, por lo que se entiende que en realidad no había drogas en las golosinas. Por el contrario, según citan medios colombianos, la causa de la muerte en los informes preliminares habla de una «asfixia mecánica».

Por eso, el misterio se tornó sobre la propia familia, ya que los padres y los tíos del niño difieren en cómo sucedieron los hechos. La Justicia convocará a los familiares a declarar y confrontar sus dichos con la intención de aclarar lo sucedido.

Para el colectivo colombiano Échele Cabeza, dedicado a la concientización sobre el uso de drogas, la hipótesis de que los caramelos contenían LSD no concuerda. «Lo mejor de esta versión es al niño pidiendo leche, cual experimentado consumidor buscando cortarse el mal viaje con leyendas urbanas», escribió la organización en su cuenta de Twitter, poniendo en duda la versión inicial de la tía.

La existencia de drogas sintéticas como el LSD en caramelos o golosinas parece ser un temor habitual entre los padres colombianos. Sin embargo, muchos especialistas señalan que esa práctica no es común y es divulgada como una suerte de leyenda urbana.