A los doce años, despertó en Carlos Hernández la pasión por la locución y la radio, a esa corta edad se dio cuenta que su voz era diferente a los demás jóvenes tanto de su casa como en la escuela. Aunque en todo momento le decían que tenía voz de locutor, tímidamente lo aceptaba, sabiendo que en su interior ardía ese deseo de estar un día frente a un micrófono en plena faena programando en una estación de radio. Por eso siempre estaba escuchando las emisoras  del momento para aprender y así cumplir uno de sus grandes sueños.

El tiempo fue pasando y el jovencito Carlos se dedicaba nada más a practicar sin ningún tipo de conocimientos teóricos para ser locutor. En su natal pueblo El Jícaro Nueva Segovia, Nicaragua, no se le abrían puertas en las radioemisoras locales, no se presentaba alguna oportunidad de poder demostrar que podía convertirse en un excelente locutor, respaldado por su familia, se resignaban pero nunca se daba por vencido, escuchaba las radios emisoras  para copiar técnicas de los locutores profesionales y aprender de esa manera.

La voz de Hernández es natural, y cualquier que lo escucha hablar se da cuenta de inmediato que es la voz de un locutor, para él el tener ese don que Dios le dio, haber nacido con un talento nato es un preciado regalo. Se planteó de forma decidida que quería ser locutor y ser propietario de su propia radio. Se enfocó tanto en ello que le decían que estaba loco, que era mejor que buscara un psicólogo para que lo ayudara. Esas palabra tóxicas, de desánimo, desmotivadoras que escuchaba todos los días, no lo hicieron desenfocarse en ningún momento, al contrario fortalecieron sus aspiraciones.

En contra de la voluntad de sus padres y con tal de cumplir sus sueños, no tuvo otra salida que abandonar su patria natal. Esta decisión era arbitraria tanto para él como para su familia. No le quedaba otra opción, tenía que buscar un país de oportunidades donde pudiera construir los anhelos trazados desde que era un niño. A pesar de ser mayor de edad, en ningún momento quiso decírselos a sus progenitores en un inicio sino hasta que el día estuviera por llegar, porque sabía que no estarían de acuerdo que dejara su casa por andar pasando momentos difíciles en otro país.

De Costa Rica no sabía mucho, pero sí había escuchado decir de las oportunidades de trabajo, también conocía a muchas personas que inmigraron de su pueblo y que mejoraron su nivel de vida. Eso le inspiraba, pero estaba consciente que no sería fácil, eso sí, estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para cumplir las metas que se propuso desde hacía mucho tiempo atrás. Al hacer su maleta y con la bendición de sus padres, emprendió el camino como lo han hecho miles y miles de sus compatriotas. Es un viaje sin estar seguro del regreso.

En tierra tica hizo todo tipo de trabajo. Aguantó hambre, durmió prácticamente en la calle algunas veces, a pesar de lo que pasó, de lo que aguantó, esos momentos amargos de soledad y distanciamiento, mantuvo la fuerza, la fe y repetía una y otra vez aquel sueño de ser quien quería ser, aunque se antepusieran barreras en el camino. Mientras se iba estabilizando sentía más cerca el tener su propia radio y ser el locutor oficial de la programación regular. Con el avance tecnológico un amigo le dio la sugerencia de que la radio fuera digital. Y así lo hizo.

Y de esta manera nació Radio Ambiente 102.1 FM, una radio online que transmite desde Heredia Costa Rica con una programación variada  y para todos los gustos.  Carlos, está seguro que los sueños se hacen realidad, cuando hay compromiso, disciplina, esfuerzo, entrega y pasión por todo lo que se quiere lograr en la vida. A través de la aplicación del mismo nombre de la Radio, se puede sintonizar en todo el mundo. Y los planes para el futuro es seguir creciendo como empresa radial.

Por: Fabio Mendoza Obando
Poeta y escritor nicaragüense