El ex-lanzador abridor derecho en las grandes ligas, que debutó en los Cachorros de Chicago y finalmente en los Marlines de Miami ahora está dedicado a la predicación de la Biblia.

En entrevista exclusiva con el Periódico El Sol, Carlos Zambrano, conocido como ‘El Toro o Big Z’ por su imponente figura de un metro con 98 centímetros, dijo que desde niño le contaban historias de Jesús y ahora se ha convertido en un expositor del evangelio.

A pesar de su fama por su excelente actuación como abridor y relevista, referido como uno de los mejores bateadores entre lanzadores activos, ambidiestro, con 20 home runs que es la mayor cantidad conectada por un lanzador en la historia de los Cachorros de Chicago, empatar a Ferguson Jenkins en el récord del club de home runs por un picher en una sola temporada y haber ganado el premio “Silver Slugger Award” en tres ocasiones por su sólida capacidad ofensiva; confiesa que no se sentía del todo feliz , que le faltaba algo más, que la fama y el dinero no le podían dar. Sabía que su profesión caducaría.

Asegura que sufrió en su vida de bebedor; ya que sus efectos le causaba ansiedad, por lo que decidió “poner su vida al cuidado de Dios”.

Contó que hace más de 6 años, en Venezuela; su país natal, escuchó a un predicador llamado Rubén Hernández, que en medio de su mensaje comenzó a hablar de beisbol comparándolo con la vida del ser humano y en ese momento, estando en medio de 6 mil espectadores comenzó a llorar a pesar, dice: “que mi papá me enseñó que los hombres no lloran”, y asegura que ese día escuchó la voz audible de Dios, llamándole.

De regreso a Miami llegó a la iglesia del ministerio El Rey Jesús, liderada por el apóstol Guillermo Maldonado donde comenzó a recibir instrucciones y lleva 6 años estudiando teología y enseñando lo aprendido.

Dice estar en una paternidad y no en una organización cristiana, donde hace 4 meses fue ordenado como pastor y afirma tener no una religión sino una relación con Dios.

En una reunión con más de 200 jóvenes cristianos en la ciudad de Cartagena, les invitó a tener una relación personal con el creador: “no basta con ser hijo de padres creyentes, que hay que dar una milla extra en busca de la paz que promete las sagradas escrituras”.

Sostiene que Dios es una necesidad en su vida y lo comparó como el aire para respirar.

Con lo que ganó en el béisbol profesional de grandes ligas, Carlos Zambrano, se convirtió en un empresario inversionista y ahora dedica la mayor parte de su tiempo en compañía de su familia a instruir a otros en el camino del evangelio de Jesús, invitando a la gente a seguir adelante, caminando por sus sueños y trabajando no solo en lo exterior y material; también en lo emocional y lo espiritual.

Finalmente afirmó que si le ofrecieran volver a las grandes ligas no regresaría pero que si apoyaría a las nuevas generaciones que quieran llegar a la Gran Carpa.


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