Seguimos invadidos por corsarios criollos y no hemos hechos nada para cambiar las condiciones de Cartagena, por eso debemos estar preparados el próximo 27 de octubre y elegir los mejores ciudadanos tanto en la alcaldía, gobernación, concejo, jal y asamblea departamental y no a aquellas personas que a través de sus patrocinadores políticos han sido señalados por actos de putrefacción, que le han dado la espalda a Dios y ahora buscan el poder y dinero a cualquier costo, aunque sea producto de múltiples irregularidades con el beneplácito de los caciques políticos que siguen presentando como candidatos a personas que luego se descubre están vinculados directa o indirectamente a actos de corrupción.

Este tema causa gran indignación, por ser un enorme problema al cual ninguna dependencia estatal es inmune. En CARTAGENA, durante los últimos años, ha sufrido serios casos de corrupción administrativa y política. Sin embargo, la descomposición con los politiqueros de turno inhibe el progreso de la democracia, por lo que es urgente el establecimiento de medidas de erradicación total para que no sigan beneficiándose un grupo minoritario, que no favorece al bien común. Causa malestar, es cruel e inhumano que habiendo tanta gente necesitada existan personas egoístas que no les importa a quiénes aplastar para estar en la cumbre y abusar de la confianza y poder que se les otorga para ser instrumento de desarrollo; Entre los aspirantes tanto a la alcaldía, gobernación, concejo, asamblea y jal, existe una gama de personas, unos nuevos que merecen tomar las riendas de las administraciones por no estar untados de actos inmorales y haber cosechado durante toda su vida una conducta al servicio de la gente guardando los principios morales y éticos. y otros que con gran cinismo esperan que lo elijan con el voto de los imbéciles en los comicios electorales que se llevaran a cabo en el mes de octubre.
Es por eso que vale hacer una reflexión o examen de conciencia con responsabilidad antes de tomar una decisión al respecto, y no terminar “botando” el voto, ayudando así a que sigan atornillados una fauna parasitaria que utilizando a unos títeres siguen brillando por ser unos camaleones expertos en clientelismo, en el tráfico de influencias, en turbios negociados y proclives a constituir macabros contubernios para delinquir, como ha ocurrido en las últimas administraciones, con personas indeseables, que tanto daño le han hecho a la ciudad y al departamento por estar de una u otra manera involucrados o salpicados en la abominable financiación de la estructura de compra de votos y ‘parapolítica’ y siguen poniendo comodines o fichas claves y ellos continúan manejando los hilos del poder con el respaldo de ingenuos irresponsables que rayan en la imbecilidad.

En un aniversario más de la fantástica e heroica Cartagena, si no hacemos un alto en el camino para tomar la mejor decisión que favorezca a la ciudad y al departamento, debemos participar activamente en estas elecciones y romper una serie de candado que mantienen los privilegios de los partidos políticos con campañas mediocres reflejando la ausencia de la calidad del candidato y la falta de credibilidad de nuestros congresistas, por eso la ciudad esta como esta, sumida en la inseguridad, la impunidad, la corrupción, la desigualdad, la injusticia y la pobreza. Como vamos a olvidar la cadena de sucesos dramáticos que sacudieron a la ciudad con unos representantes del pueblo que su gran mayoría no deliberaron sobre las soluciones de los problemas de la ciudad, para lo cual fueron elegidos, sino montaron una compleja red de corrupción, que fueron dejados en libertad por una modalidad que se inventaron, VENCIMIENTO DE TERMINO. “La corrupción es tan asqueante que desde el propio Concejo se decidió poner a una figura de papel para realizar sus fechorías”, sin embargo la mayoría aspira a la reelección sin importarle lo que pasa en la ciudad, considerada, paradójicamente, una de las más bellas del planeta. Es despreciable ver como una ciudad con tantas cosas hermosas, se mantenga en la miseria, falta de educación, salud no atendida, mostrando la gran brecha que separa las clases sociales. Por eso, «CARTAGENA EN SU ANIVERSARIO AÚN NO HA ROTO LAS CADENAS DEL YUGO»

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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