Es indudable, que gobernar a Cartagena no es coger mango bajito, este es un desafío enorme y mucho más en estos momentos de crisis de gobernabilidad. Así que Cartagena necesita un Alcalde o Alcaldesa confiable, cuyo propósito sea propugnar por un mayor grado de concertación con los diversos sectores políticos, empresariales, académicos, educativos, sindicales, pensionados, cívicos, sociales, comunales, comunitarios, mujeres, jóvenes, discapacitados, adultos mayores, etc.; que conduzca al fortalecimiento de la Participación Ciudadana; la Profundización de la Descentralización Administrativa, Fiscal y Política de nuestro Distrito. Que sea consciente que urge la Reestructuración y Modernización del Funcionamiento de la Administración Distrital.

Por eso, existe un descontento generalizado, porque la inmensa mayoría de sus Alcaldes, no han querido o no les han permitido desarrollar su Plan de Desarrollo. No han evidenciado Trabajo en Equipo Multidisciplinario; ni el diseño de líneas estratégicas apropiadas, que les permita implementar políticas públicas, para concretar las Inversiones Sociales requeridas. Siendo así, inferiores al reto que les encomienda el pueblo elector. Ha faltado grandeza, para implementar sus propuestas y cumplir con los compromisos adquiridos con la ciudadanía que los elige y empodera. Por eso, a los cargos públicos deben acceder los mejores hombres y mujeres, que precisen y realicen la transformación de las instituciones en eficientes, eficaces y efectivas.

La ciudadanía no debe volverse a equivocar, eligiendo y defendiendo a sus propios verdugos. Votemos a conciencia, con sensatez política, con independencia mental y con la convicción de acertar. No seamos indiferentes, apáticos, conformistas, abstencionistas ni menos masoquistas; porque las decisiones que toman los gobernantes, afectan tanto al que vota como al que no vota. Nunca venda su voto, porque es tan culpable el que lo compra como el que lo vende. No piense solo en usted, piense también en el destino de su familia y el de todos los cartageneros. Infortunadamente, los electores han venido tomando la decisión, de votar por Candidatos inhabilitados o cuestionados; cuyas mentes estaban presuntamente obnubiladas por la ambición de lograr objetivos no muy claros, al decir de las investigaciones adelantadas por los entes de Control y/o Judiciales; siendo incoherentes en su proceder. Luego, es necesario, analizar la trayectoria política- administrativa, las cualidades y calidades personales, profesionales, éticas y morales de cada uno de los candidatos. Porque es fundamental que el Alcalde o Alcaldesa, no mienta, no se elitice ni se tuerza.

La responsabilidad histórica del votante, es elegir un Alcalde o Alcaldesa confiable y preparado para regir con dignidad y transparencia los destinos de nuestra ciudad y sus corregimientos. Un Gobernante comprometido en derrotar contundentemente la problemática que agobia al pueblo cartagenero. Porque la deuda histórica social que se tiene con la gente, causados por la corrupción galopante, la falta de educación y salud de calidad, el desempleo, la falta de oportunidades, la desocupación, la inseguridad, la pobreza extrema, desigualdad, inequidad, discriminación, no ejecución de los Macroproyectos,etc. En fin, el Alcalde o Alcaldesa que elijamos debe tener talento y talante, autonomía e independencia mental para actuar, con el respaldo de la comunidad. Un buen mandatario tiene que asimilar, que sin violar la Constitución; tanto el liderazgo, como la autoridad y el poder son para ejercerlos dignamente.

Pero estamos moralmente obligados a ser optimista. Convencidos que los Candidatos Alternativos, concertarán pronto la tan esperada Unidad. El elector primario debe aprender a distinguir que durante la campaña política, la mayoría de los Candidatos suelen plantear alegremente, lo que le gusta a la gente. Pero cuando son elegidos hacen únicamente lo que conveniente a sus intereses personales, a lo pactado por sus Jefes políticos y sus financistas. Las políticas públicas de beneficio social se subestiman, sin importar privilegiar las expectativas de unos pocos por encima de los intereses generales. No debemos votar por Candidatos comprometidos con los mismos con las mismas mentiras y engaños. La ciudadanía debe participar, hacer seguimiento a la gestión, Control Social, exigir Rendición de Cuentas Claras y buenos resultados.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.