La historia política de Cartagena para elección de alcalde y gobernador es la misma cada cuatro años, por eso generan muchas polémicas entre diferentes personas (periodistas, gente común, políticos, empresarios, comerciantes establecidos al igual que ambulantes, campesinos, estudiantes, etc.), en estas polémicas se suscitan una cantidad de intereses económicos, sociales así como también políticos. Dentro de los cuales las personas tratan de quedar beneficiadas con el candidato que ellos creen que puede ganar la elección, es necesario señalar que no solo para elección de Alcalde y Gobernador se generan intereses, sino que para todo cargo de elección popular surgen estás polémicas, cabe mencionar que los tres intereses que menciono en un principio los cuales son: económicos, sociales y políticos; se interrelacionan. Ya que al tener alguna ganancia económica su status social sube y al conjuntarse el económico y el social, surge el político manifestándose a través del poder que tiene una persona. Esto es muy común en la sociedad Colombiana de la manera siguiente: «quien tiene el poder, es el que manda”

Esto es una modalidad frecuente que debemos cambiar en estas elecciones, el problema de Cartagena somos nosotros el ELECTOR PRIMARIO que seguimos votando por los mismos con diferente ropaje y peor aún seguimos creyendo el mismo discurso de combatir la Corrupción y son los primeros que la violan; algunas veces estos dirigentes gozan de una reputación pero son tocados por la clase política y, otras veces se trata de personajes que salen de la nada y de la noche a la mañana se convierten en HONORABLES, estamos acostumbrados (la inmensa mayoría) a actuar por impulso y no por convicción, siendo precisamente esta falencia la que da lugar a que se cometan tantas irregularidades y se pasen por alto hechos flagrantes y descarados sin que tengan mayores implicaciones, porque comienza a emerger el fenómeno del soborno por considerarse un seguro de acceso a compartir el poder, manejado de inmediato por funcionarios de confianza o parientes de los jefes políticos que le apoyaron, quienes negocian los porcentajes de los contratos, cometiendo peculado o malversación de fondos públicos: desvío de recursos, reasignaciones presupuestales para dar al dinero fines distintos a los autorizados y, en ocasiones, literalmente, para robarse el dinero, ya que con la renuncia o separación del cargo queda todo solucionado pero el boquete económico queda ahí latente sin definir quien lo cancele

La verdad de todo esto es que padecemos un severo problema de corrupción y no podemos ocultarlo por mucho que queramos, lo grave es que todos sabemos quiénes son lo que han desangrado a la ciudad y seguimos apostándole eligiendo a los mismos disfrazados de jóvenes con una hoja de vida envidiable pero patrocinados por el imperio de la Podredumbre, por eso no hemos superado en los últimos 16 años calificaciones reprobatorias del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Nacional. Ocupando un lugar privilegiado en materia de sobornos, cohechos y comisiones para la asignación de contratos de obra pública y adquisiciones han aumentado en los últimos años, sin desconocer que con el actual alcalde encargado PEDRITO PEREIRA CABALLERO, el problema ha mejorado y se le ve tratando de desterrar la exacerbación del pasado patrocinada por las casas políticas que lo único que le interesa es seguir saqueando el Distrito.

A todo esto no podemos desconocer que existe, políticos arteros que convirtieron a Cartagena en un laboratorio en el que fueron incubadas las principales modalidades de fraude conocidas, para ocupar de algún modo un lugar en los cuerpos colegiados, realizado por las casas políticas tradicionales, sectores privados, congresistas entre otros, que apoyan a los candidatos y aportan determinada cantidad de dinero para pagar como es costumbre en este país y de esa manera elegirlo sin la voluntad del pueblo sino de la registraduria, .sin medir las consecuencias que únicamente atañe a Cartagena, por eso yo sigo manteniendo en mi tesis que alguno de ellos deberían estar presos porque son personajes siniestros que tanto daño le han hecho a la ciudad, mueven sus fichas a su manera y siguen sin dejar huellas burlándose, haciendo “trampas”, y cobrando el dinero que aportaron a la campaña política y deben recuperarlo. ¡Cartagena! no permitas más sinvergüenza.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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