Para cambiar las condiciones de Cartagena y el país, tendrán que ser electos en el mes de mayo los mejores ciudadanos tanto en la alcaldía atípica como en la presidencia y no a aquellas personas que a través de sus patrocinadores políticos han sido señalados por actos de corrupción, que le han dado la espalda a Dios y ahora buscan el poder y dinero a cualquier costo, aunque sea producto de la corrupción política con el beneplácito de los caciques políticos que siguen presentando como candidatos  a personas que luego se descubre están vinculados directa o indirectamente a actos de corrupción”.

Este es un tema que me causa gran indignación, por ser un enorme problema al cual ninguna dependencia estatal es inmune. En CARTAGENA, durante estos años,  ha sufrido serios casos de corrupción administrativa y política. Sin embargo,  la descomposición con los politiqueros de turno inhibe el progreso de la democracia, por lo que es urgente el establecimiento de medidas de erradicación total para que no sigan beneficiándose un grupo minoritario, que no favorece al bien común. Por eso causa malestar, es cruel e inhumano que habiendo tanta gente necesitada existan personas egoístas que no les importa a quiénes aplastar para estar en la cumbre y abusar de la confianza y poder que se les otorga para ser instrumento de desarrollo; Entre los aspirantes  tanto a la alcaldía atípica de Cartagena y presidencia de la república, existe una gama de personas, unos nuevos y otros que con gran cinismo esperan que lo elijan con el voto de los imbéciles en los comicios electorales que se llevaran a cabo en el mes de mayo,  es por eso que vale hacer una reflexión o examen de conciencia con responsabilidad antes de tomar una decisión al respecto, y no terminar “botando” el voto, ayudando así a que sigan atornillados una fauna parasitaria que utilizando a unos títeres siguen brillando por ser unos camaleones expertos en clientelismo, en el tráfico de influencias, en turbios negociados y proclives a constituir macabros contubernios para delinquir, como ocurrió en la administración de MANOLO, son personas indeseables, que tanto daño le han hecho a la ciudad y al país por estar de una u otra manera involucrados o salpicados en la abominable ‘parapolítica’ y por eso poniendo comodines o fichas siguen manejando los hilos del poder con el respaldo de ingenuos irresponsables que rayan en la imbecilidad.

La crisis política que existe en Colombia incluyendo a Cartagena, acompañada de crisis aguda de representatividad, es demasiado preocupante, nos está llevando a LA EXTREMA POBREZA MORAL, que nos exige hacer una reflexión sobre las causas que están ocasionando esta crisis. Los electos toman decisiones que afectan a toda la comunidad  y ya hemos comprobado a qué niveles de desatino puede llegarse si los elegidos no son los adecuados. Y si no han aumentado ostensiblemente los votantes no es tanto por escasez de ganas, sino por la ausencia de candidatos con capacidad para administrar moralmente las Leyes de este país y es igual o parecido al cáncer o el sida, que nos adormece o mata el deseo de ejercer el sufragio, por eso hay que “ELEGIR Al CANDIDATO POR SU VIDA

MORAL Y NO POR SUS PROMESAS”, candidatos que merezcan el apoyo del elector primario porque han demostrado capacidad incondicional de liderazgo.

Si  no hacemos un alto en el camino para tomar la mejor decisión que favorezca a la ciudad y al país, debemos participar activamente en estas elecciones y romper una serie de candado que mantienen los privilegios de los partidos políticos con campañas mediocres reflejando la ausencia de la calidad del candidato y la falta de credibilidad de nuestros congresistas, por eso COLOMBIA esta como esta, sumida en la inseguridad, la impunidad, la corrupción, la desigualdad, la injusticia y la pobreza. Es despreciable ver como una ciudad con tantas cosas hermosas, se mantenga en la miseria, falta de educación y lo más certero, HOGARES DESECHOS producto de la intolerancia, si es que a eso se le puede llamar hogar y el gran contraste existente en Cartagena mostrando la gran brecha que separa las clases sociales.

Por eso, “Cartagena y Colombia sitiada por la corrupción”

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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